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Grifo de agua

La factura del agua es, junto con la de la luz y la del gas, uno de los gastos fijos mensuales de todas las familias españolas y al igual que es importante ahorrar en luz y en gas, también es fundamental reducir nuestro consumo de agua, lo que podremos lograr con una serie de hábitos de consumo eficiente.

 

No hay que olvidar que el agua es un bien natural escaso que depende directamente del agua de las lluvias, almacenada en las presas y pantanos españoles. De este modo, es importante realizar un consumo responsable del agua para evitar situaciones de desabastecimiento que pueden provocar a la larga graves problemas de salud o alimentación y que pueden hacer empeorar nuestra calidad de vida.

Para aprender a ahorrar en agua lo primero que debemos conocer el sistema a través del cual se distribuye el agua en España, así cómo dónde hay que acudir para dar de alta este suministro. Éstas y otras muchas cuestiones intentaremos resolverlas a través de esta guía de ahorro en agua.

 

Índice. Directo a lo que te interesa:

  1. ¿Cómo funciona el suministro de agua en España?
  2. ¿Cómo se da de alta el suministro de agua?
  3. Medidas y trucos para ahorrar agua.
  4. Reducir el consumo de agua es un ahorro para el bolsillo y para el planeta.

 

¿Cómo funciona el suministro de agua en España?

 

El suministro de agua en España es de carácter público y es competencia directa de los ayuntamientos de cada municipio, de tal manera que será éste el que decida quién será el encargado de ceder esa gestión a empresas públicas, privadas o mixtas que se encargarán de la gestión integral del agua, es decir, captación, transporte, potabilización, depuración de aguas residuales, reutilización y devolución al medio natural.

De este modo, en España en función del municipio el precio del agua varía hasta tal punto que según un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) se observan discrepancias de precios de hasta un 440%, mientras que Facua habla de un 332,8%.

Las principales empresas que gestionan el suministro de agua en España son el Grupo AGBAR, una empresa privada que opera en todas las comunidades autónomas dando servicio a más de 1.000 poblaciones y a 20 millones de personas; Aigües de Barcelona, una empresa privada que proporciona servicio a 23 municipios de Barcelona y a 3 millones de personas; Canal de Isabel II de carácter público que abastece a más de 5 millones de madrileños; Aguas de Sevilla que se encarga de la gestión de todo el ciclo integral de Sevilla y de otras 11 localidades cercanas dando servicio a más de 1millón de personas; Consorcio de Aguas de Bilbao que presta servicio de abastecimiento, saneamiento y depuración a 63 municipios vizcaínos y a más de 1 millón de personas; Aguas de Valencia que abastece a casi 1 millón de personas; Empresa Mixta de Aguas de Santa Cruz de Tenerife que da servicio a 210.000 personas; Empresa Municipal de Aguas de La Coruña que presta servicio de saneamiento y abastecimiento en La Coruña y en 6 municipios del extrarradio, abasteciendo a 360.000 habitantes; GIAHSA que presta servicio a 40 localidades obunenses y a 100.000 personas y, finalmente, Aguas de las Cuencas Meditarráneas que abastece a todo el litoral mediterráneo.

Cada una de estas empresas se encarga de captar el agua, potabilizarla, desalarla, transportarla y almacenarla para volver a transportarla hasta ese grifo y una vez que sale por el desagüe, recogerla, transportarla, depurarla y vertirla. Todo esto supone un gasto económico que, según el presidente de la Asociación Española de Abastecimiento de Agua y Saneamiento (AEAS), Roque Gistau, "es superior en un 40% a los precios aplicados".

En este marco de empresas privadas, públicas y mixtas que gestionan los recursos hídricos en función de lo que indica cada Ayuntamiento ha surgido la denuncia por parte de distintos organismos y núcleos de población de privatizar el sector del agua en España.

 

Sólo en 19 de 50 provincias la gestión del agua es llevada a cabo por empresas públicas.

 

La realidad es que de 50 provincias españoles, sólo en 19 de ellas la gestión del agua es llevada a cabo por empresas públicas frente a 31 provincias en las que la gestión es llevada a cabo por empresas privadas o mixtas. Así las cosas parece que todo indica que la privatización del agua está más cerca que nunca pero ¿qué consecuencias tendría para los consumidores que dicha privatización se hiciese efectiva? La respuesta es clara: el precio sería fijado por estas empresas y, seguramente, estaría muy por encima del actual.

 

¿Cómo se da de alta el suministro de agua?

 

Dar de alta el suministro del agua es muy sencillo. Si quieres dar de alta el agua deberás abonar con antelación a la ejecución de dicho suministro las cuotas de enganche y red que correspondan y que la empresa suministradora de agua te notificará.

Si quieres dar de alta el agua de un inmueble con varias viviendas con contadores centralizados deberás pagar el contador, el enganche y la instalación del mismo. Si se trata de una finca o local que ya tiene suministro de agua, simplemente deberás anticipar la cantidad correspondiente al anticipo de consumo, reintegrando el anticipo de consumo al anterior titular.

Para realizar el alta deberás acudir a la empresa que gestiona el suministro del agua en tu munipio. Una vez hecha, podrás domiciliar su pago o, bien, abonar el recibo correspondiente cada mes o cada dos meses, en función de la periodicidad de facturación.

 

Medidas y trucos para ahorrar en la factura del agua

 

Para reducir nuestro consumo de agua y así reducir el coste de nuestro factura hay una gran variedad de trucos que podemos llevar a cabo a diario para conseguir un importante ahorro para nuestro bolsillo, beneficiando además al ecosistema. Veamos cuáles son:

 

Si encendemos estos electrodomésticos cuando la carga esté completa, aprovecharemos aún más el agua utilizada. Hacer uso de estos electrodomésticos con la carga casi vacío implica un derroche de agua considerable.

Evita encender el grifo y dejar que corra el agua cuando no sea necesario, es decir, mientras nos enjuagamos los dientes no es necesario dejar que corra el agua ni tampoco cuando nos estamos enjabonando en la bañera. Utiliza el agua necesaria porque el agua derrochada es agua perdida que no podremos recuperar y que además nos supone un importante desembolso de dinero.

Es recomendable dejar de lado los baños y apostar por las duchas en las que empleamos mucho menos tiempo y, sobre todo, mucho menos agua. Si para tí es una prioridad darse un baño de vez en cuando, reserva un día de la semana para hacerlo, pero nunca a diario.

Es frecuente utilizar el agua para descongelar productos congelados como el hielo lo que da lugar a un gasto considerable. Es más recomendable introducir el producto en cuestión en el microondas o, si no quieres gastar tampoco luz, dejarlo fuera del congelador hasta que se descongele de manera natural.

Con frecuencia se suelen dejar abiertos los grifos de tal manera que éstos gotean durante horas y horas generando un importante gasto.

Cuando nos manchamos la ropa o ensuciamos la casa es recomendable limpiar esa mancha al momento ya que a medida que pasa el tiempo necesitarás más agua para quitarlas.

De esta manera no dejarás correr el agua durante todo el tiempo que estés lavando los platos y sólo utilizarás el agua que tienes almacenada, gastando una media de 65 litros. Hay que destacar que la forma más eficiente de lavar los platos es con el lavavajillas que gasta una media de 25 litros frente a lavarlos a mano que cuesta una media de 120 litros.

Existen grifos reductores de caudal, o los grifos termostáticos que consiguen un ahorro de agua y energía y facilitan los hábitos de ahorro. También puedes instalar limitadores de caudal, interruptores de caudal y aireadores o perlizadores en tus grifos actuales que también ayudar a reducir el consumo de agua. También puedes instalar en la ducha un cabezal de mezcla con aire que consume la mitad de agua o un cabezal con reducción del área de difusión, en el que la concentración del chorro de salida consigue un considerable ahorro sin reducir la cantidad de agua útil por unidad de superficie.

La mayoría de las cisternas cuentan con un doble pulsador, de tal manera que, en el caso de aguas menores, será suficiente pulsar uno de los botones y no ambos para, así, ahorrar agua. Si tu cisterna es antigua, puedes adaptarla con un dispositivo ahorrador y por último, también puedes colocar un limitador de descarga en el tubo del rebosadero o sobre la válvula del descargador del inodoro: al tirar de la cisterna de forma normal se produce una descarga de unos 3 litros, y si se mantiene el tirador sujeto durante 3 o 4 segundos, se vacía por completo.

La limpieza del hogar es importante, pero tampoco nos debemos obsesionar y crearnos la obligación de limpiar a diario si esto no es necesario. En ocasiones, con limpiar 2 ó 3 veces a la semana es suficiente.

En ocasiones se suele utilizar el inodoro a modo de papelera, desechando en él papeles o demás objetos que podemos tirar a una basura convencional y sin gastar agua.

Cuando tengas alguna avería en las cañerías o en los grifos arréglalo cuanto antes, así evitarás que el grifo gotee y gasta agua inncesaria.

 

Reducir el consumo de agua es un ahorro para el bolsillo y para el planeta

 

El agua que consumimos a diario procede de las lluvias que se almacenan en las presas y pantanos españoles. Se trata de un bien natural que depende directamente de los niveles de agua de estos pantanos y presas y también del consumo y derroche que realicen los consumidores. Por este motivo es tan importante realizar un consumo de agua responsable y es que este consumo no sólo afecta a nuestro bolsillo sino también a las reservas de agua disponibles para toda la población.

En nuestra vida diaria consumimos agua para limpiar, para nuestra higiene personal y para cocinar, entre otras tareas, pero si ese consumo conseguimos que sea lo más racional posible esto supondrá un importante ahorro para nuestra economía y para el planeta.

Por todo esto es importante ahorrar en agua, no sólo por el ahorro que vamos a conseguir en nuestra factura si no también por la conservación de este bien natural tan necesario y escaso al mismo tiempo.

 


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