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Una familia formada por un padre, una madre y dos niños se dispone a irse de vacaciones. Llenan el maletero, se suben al coche y arrancan. El contador se pone en marcha: desde que el vehículo recorre los primeros metros hasta que llega a su destino, el dinero gastado a lo largo del viaje irá subiendo sin remedio. Si nos vemos en esta situación, hay que saber que hay medidas que podemos tomar para ahorrar en nuestro viaje. Hoy os traemos algunas de ellas.

La planificación como base

Es fundamental planear bien la ruta a seguir, así como las paradas. Si no lo haces, es fácil que te pierdas o que hagas tramos innecesarios que provoquen que el gasto de gasolina aumente y los costes sean mayores. Pero claro, planificar no es poner el GPS al subirnos al coche. Te recomendamos que tengas en formato físico las indicaciones a través de aplicaciones como Google Maps, de esta manera, aunque falle el GPS por falta de señal o falta de batería, te aseguras de que tienes las pautas a seguir impresas.

Revisa bien el coche

Antes de salir, mira la presión de los neumáticos y asegurate de que el coche no tiene ninguna avería. Un neumático desgastado hace que el coche consuma más gasolina, y otro tipo de daños también pueden desembocar en las mismas consecuencias. Además, esto hay que hacerlo por motivos de seguridad, que es lo principal. Un neumático desgastado tiene menos adherencia y es más peligroso.

Carga. Cuanto menos mejor

Aunque parezca obvio, hay que intentar no llevar cargas innecesarias. No es lo mismo viajar con el maletero vacío que con peso. De hecho, por cada 100 kilogramos adicionales el consumo crece un 6% más o menos. Además, hay que vigilar mucho el reparto de la carga, ya que si no está bien colocada el consumo puede subir, sobre todo si utilizamos elementos externos al coche como bacas, que suponen una mayor resistencia al aire.

Otro tema a tener muy en cuenta es la seguridad. El colocar mal el equipaje y demás enseres a la hora de realizar un viaje no solo hace que gastemos mucho más en gasolina, sino que aumenta exponencialmente el peligro, sobre todo para los niños. Se estima que un objeto a una velocidad de 50 km por hora puede multiplicar su peso entre 30 y 50 veces. Es decir que una mochila de 2 kg de peso se puede convertir en un objeto de 90 kg. Imagina el daño que esto le puede hacer a un niño pequeño.

Además, un equipaje mal colocado desestabiliza el coche y altera su centro de gravedad. La clave para evitar esto es una colocación equilibrada con la carga repartida y con los objetos más pesados abajo. En cuanto a los objetos pequeños, podemos utilizar elementos como las redes para dejarlos bien sujetos.

La forma de conducción, fundamental

Por mucho que planifiquemos, que revisemos el coche y que reduzcamos la carga, si nuestra forma de conducir no es la adecuada, nuestro gasto en combustible se disparará. Es muy importante que arranques el coche suavemente y que durante la marcha no des acelerones. Además, Si consigues que la velocidad sea constante y sin cambios bruscos, ahorrarás mucho, y cuanto más larga sea la marcha mejor.

Otro factor a tener en cuenta es la velocidad. Por ejemplo, la diferencia entre ir a 110 km por hora e ir a 120 km por hora es de 1 litro de combustible por cada 100 km. Si quieres frenar, hazlo progresivamente y a poder ser, con el freno motor reduciendo marchas de una en una y, en los atascos, apaga el motor. Otro motivo que hace que el gasto suba es el uso del aire acondicionado o la calefacción y llevar las ventanas bajadas.