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Semáforo de productos financieros

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha lanzado un “semáforo” en el que clasifica los distintos productos financieros según su riesgo y complejidad para, así, ayudar a los pequeños inversores y consumidores a la hora de contratar este tipo de productos.

 

Este “semáforo” consiste en una sencilla escala piramidal de colores que van del rojo al verde y que cada uno de ellos simboliza un determinado nivel de riesgo. Así, el verde está relacionado con un nivel de riesgo bajo frente al rojo que representa al producto financiero más arriesgado.

 

Para determinar el riesgo de cada uno de estos productos financieros y situarlos en el “semáforo” se ha tenido en cuenta el riesgo de no recuperación del capital al vencimiento, la solvencia del emisor, el plazo de vencimiento, las características del producto y la divisa en que está denominado. Así, el “semáforo” consta de las cinco categorías que aparecen en el siguiente cuadro:

 

Clases de productos financieros de riesgo

 

Además, cada color irá acompañado de uno o dos iconos de candados con una mención sobre las posibles limitaciones a la liquidez del producto que se va a contratar o de la complejidad del producto financiero en cuestión. Así, en el caso de los valores en los que existe un compromiso de devolución del capital al vencimiento de al menos el 90% se incluirá el icono de un candado junto con la advertencia “el compromiso de devolución del XX% del capital sólo es a vencimiento y la venta anticipada no es posible o puede implicar pérdidas relevantes”. Por otro lado, aparecerán dos candados cuando "la venta anticipada no sea posible o pueda implicar pérdidas relevantes o cuando el compromiso de devolución del XX% del capital solo es a vencimiento y la venta anticipada no es posible o puede implicar pérdidas relevantes".

 

Por otro lado, en el caso de los productos complejos se incluirá un icono de advertencia (!) además del aviso “Instrumento financiero complejo, puede ser difícil de comprender”. Y en el caso de los productos especialmente complejos se incluirán dos iconos de advertencia (!!) además del aviso “Instrumento especialmente complejo cuya adquisición no se considera adecuada por inversores no profesionales”.

 

Finalmente, en el caso de productos financieros especialmente complejos como deuda estructurada, swaps, CFD o derivados de la OTC, la CNMV recomienda a las entidades financieras que, cuando ofrezcan estos productos, realicen la siguiente advertencia “Esta operación XXX se refiere a un instrumento financiero especialmente complejo. La CNMV considera no adecuada su adquisición por inversores no profesionales”.

 

De este modo, con este “semáforo” los consumidores y pequeños inversores estarán en posesión de una información más completa y detallada de los productos financieros que van a contratar.

 


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