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Tribunal Superior de Justicia de Madrid

Ahora con la crisis en muchas empresas se están produciendo dramáticas situaciones en las que los trabajadores llevan muchos meses sin cobrar. ¿Qué podemos hacer si no me pagan la nómina?

 

Aunque suene a perogrullada, lo primero que debemos hacer es aclararnos con el empresario bien a través de los representantes de los trabajadores o directamente acerca de las causas del impago.

 

Una vez hecho esto tenemos dos opciones, acudir por la vía judicial o por la extrajudicial. Cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes como ahora veremos.

Si los impagos son graves, más de cuatro meses sin cobrar, sí que se podría acudir al tribunal directamente para extinguir el contrato de trabajo. Si esto se produce así, se podría cobrar la indemnización prevista para los despidos improcedentes.

 

Vía extrajudicial

 

Si optamos por la vía de rescindir voluntariamente nuestro contrato de trabajo tenemos el inconveniente de que no es un proceso de tramitación urgente. Lleva su tiempo.

 

Primero tendríamos que presentar la papeleta de conciliación, una demanda ante los juzgados y esperar a una sentencia judicial firme. El principal problema es que durante todo el tiempo que dura el proceso, el trabajador está obligado a seguir yendo a trabajar, con todas las incomodidades que esto produce.

 

Sí que existen precedentes como el que sucedió en 2011 en el que el Tribunal Supremo falló a favor de un trabajador que llevaba 6 meses sin cobrar sobre un contrato de un año.

 

Las ventajas de esta vía voluntaria poder resarcir ese daño que se está causando y poder acumular en esa rescisión del contrato las cantidades adeudadas.

 

Vía judicial

 

Si optamos por esta vía debemos tener en cuenta algunas cosas. A parte de lo dicho anteriormente, se podría añadir la petición de medidas cautelares.

 

Son pleitos que tampoco son de tramitación urgente pero que podrían embargar determinadas cuentas bancarias o bienes que sean propiedad del empresario.

 

Incluso, lo que a priori parece lógico, se podría intentar solicitar al juez que suspenda la realización de los trabajos pare el empresario. Hemos visto antes que mientras dure el vínculo contractual el trabajador está obligado a presentarse en su lugar de trabajo.

 

Esta suspensión vendría como consecuencia de los daños que está sufriendo el trabajador en el caso de que tenga que asumir los costes, por ejemplo, de desplazamiento de gasolina o dietas de cierta entidad que no sean después abonadas por el empresario.

 

¿Qué sucede si la empresa está en concurso de acreedores?

 

Si se diera esta circunstancia, podríamos acudir directamente al Fondo de Garantía Salarial (Fogasa). Esta entidad asumiría la posición del empleado en la parte acreedora. Su principal problema es que el fogasa solo cubre hasta unos determinados límites.

 

En primer lugar se embargaría al empresario cuentas y bienes, y sólo cuando se comprueba su insolvencia acudimos al Fogasa.  

 


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