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Hucha de ahorros

Los depósitos han sido tradicionalmente la forma preferida de inversión de los españoles. El alto nivel de seguridad que daba el “plazo fijo”, ya que está garantizado por el Estado hasta 100.000 euros, y una rentabilidad que llegó en tiempos al 5% llegó a arrasar. Pero la situación ha cambiado, el Banco de España ha moderado el interés...

 

¿Siguen siendo tan interesantes como antes? ¿Qué alternativas tenemos? Resolvemos todas vuestras dudas en esta guía de depósitos bancarios...

 

 

Indice. Directo a lo que te interesa:

  1. ¿Qué son los depósitos? El "plazo fijo"
  2. La Cuenta Corriente
  3. La libreta de ahorro
  4. El depósito a plazo fijo
  5. Las restricciones del Banco de España
  6. Comisiones y gastos de los depósitos
  7. Los impuestos de los depósitos
  8. ¿Qué es el Fondo de Garantía de Depósitos?
  9. Depósitos frente a fondos de inversión

 

¿Qué son los depósitos? El "plazo fijo"

 

Los depósitos son productos bancarios por los cuales el cliente deposita dinero en un banco, caja o cooperativa de crédito. Son muy conocidos como el "plazo fijo". Estas entidades se comprometen a devolverlo en las condiciones y plazos que se hayan pactado. La idea es que en el momento de recuperar nuestro dinero, además, obtenemos unos intereses suplementarios. Entre estos depósitos, los más conocidos encontramos la cuenta corriente, la cuenta de ahorro y el depósito a plazo. La legislación no detalla las características de estos productos, sino que se definen en el día a día.

 

La Cuenta Corriente

 

La cuenta corriente es un producto ampliamente conocido por todos los usuarios. Su funcionamiento es simple: ingresamos dinero en la entidad que queramos y esta queda obligada a devolvernos ese importe en el momento que se lo solicitemos. Generalmente la entidad nos suele ofrecer un tipo de interés por este dinero. Al banco le interesa tener cuantas más cuentas corrientes con dinero mejor, para así luego operar en el mercado con un mayor “paquete” de cuentas.

 

La principal característica de la cuenta corriente es que la entidad presta lo que se denomina “servicio de caja”. Esto es, se compromete a realizar los pagos y cobros que el cliente le encargue como : Ingresos de efectivo, abonos en general, como los abonos de nóminas y otros, ordenar y recibir transferencias bancarias, domiciliar recibos, retiradas de dinero en efectivo o pagar cheques.

 

La principal característica de la cuenta corriente es que la entidad presta lo que se denomina “servicio de caja”

 

Debemos tener en cuenta que la entidad nos suele cobrar una comisión por alguna de estas operaciones, aunque a veces es gratuita. Puede ser un buen baremo para decantarnos por un banco u otro.

 

Una segunda característica importante es que existe la posibilidad, bien porque la entidad quiera o porque así lo han pactado, de retirar dinero o hacer pagos aunque no se tenga dinero suficiente en la cuenta. Es lo que se conoce como “descubierto en cuenta”.

 

Además, por norma, debe entregar al cliente una copia con información relativa a las operaciones que haya realizado a través de la cuenta, así como el extracto de movimientos.

 

La libreta de ahorro

 

La verdad es que actualmente la mayor parte de las cuentas de ahorro son casi idénticas a la cuenta corriente, aunque hay varias diferencias importantes. En este caso, la entidad entrega una libreta en los que se anotan los movimientos de la cuenta, en lugar de un talonario de cheques. La segunda diferencia es que su finalidad principal es dar mayor permanencia al saldo, por lo que las facilidades para realizar ingresos y pagos son menores. En este sentido, no suelen permitir domiciliar recibos. Para compensar esto, podemos pedir un interés algo más alto.

 

El depósito a plazo fijo

 

El tercer producto de los depósitos son los llamados “depósitos a plazo”, por los que entregamos una cantidad de dinero a una entidad de crédito durante un tiempo determinado. Este tiempo se pacta, y una vez transcurrido la entidad devuelve el importe junto a la remuneración acordada. Existe la posibilidad, previo acuerdo, que cobremos periódicamente los intereses mientras dure la operación.

 

Los documentos contractuales de los depósitos deben incluir una referencia al Fondo de Garantía de Depósito al que la entidad esté adherida. Más adelante comentaremos esta idea.

 

El depósito a plazo se diferencia de la cuenta corriente en que disponer del dinero antes de lo pactado supone una penalización

 

Si deseamos retirar el dinero de nuestro depósito antes del plazo acordado, deberemos abonar una penalización que deberán estar recogidas en el contrato. El Banco de España expone los criterios para estas penalizaciones, cuyo importe no deberá ser superior al de los intereses brutos abonados desde el contrato del depósito.

 

 

Por tanto, la diferencia fundamental con la cuenta corriente es que, en esta, podemos disponer de nuestro dinero sin riesgo a una penalización, algo que no ocurre en los “depósitos a plazo”.

 

Estos depósitos tradicionales son los más seguros y más conservadores. Más adelante comentaremos otros tipos de productos más arriesgados.

 

La cuestión de las rentabilidades fijadas por el Banco de España

 

Debido a las extraordinarias rentabilidades que venían ofreciendo las entidades financieras por sus depósitos (los llamados superdepósitos), el Banco de España decidió hace unos meses limitar estos pagos. El motivo, señalaron, es lograr que la gente “huya” de estos productos, ya que así el dinero circularía y no se quedaría parado en un depósito.

 

El Banco de España ha limitado las rentabilidadea a 1,75% a un año, 2,25% a dos año y 2,75% a más plazo

 

¿Cuáles son esos límites? Lo primero es que se trata de “recomendaciones”, por lo que, en principio, una entidad tiene libertad para ofrecer lo que le parezca. La recomendación del Banco de España es que la remuneración no sea superior al 1,75% en los depósitos a un año, al 2,25% a dos años y con el 2,75% a tres y más años.

 

Estas directrices van dirigidas a todas las entidades financieras que operan en nuestro país, no solo a las españolas. La línea común es que algunos de los grandes bancos españoles (Santander, BBVA, etc) han seguido las indicaciones. Otros, como Popular los ofrecen tipos más altos a sus mejores clientes. Las entidades extranjeras no supervisadas por el Banco de España poco a poco van acatando la recomendación del Banco de España, pero en general ofrecen intereses algo superiores.

 

Comisiones y gastos de los depósitos

 

No existe una normativa uniforme a la hora de establecerlas, por lo que es muy importante tenerlas en cuenta a la hora de comparar. Aunque si vemos que son abusivas, sí que existe la posibilidad de recurrir al Banco de España.

 

Las comisiones más comunes son:

 

  • Mantenimiento: custodiar nuestro dinero, registros, servicio de caja y la emisión de documentos.

  • Administración.

  • Por retirar dinero en una oficina distinta donde tenemos domiciliada la cuenta.

  • Por cancelación anticipada del depósito.

  • Gastos de correo.

 

En cuanto a la rentabilidad, siempre hay que tener en cuenta el Índice de Precios al Consumo (IPC), que es el dato que nos indica cómo evolucionan los precios. Hay que tener en cuenta que si la rentabilidad anual está por debajo del IPC, no estamos haciendo un gran negocio. Esta es una de las razones por las que los bancos y cajas se saltan las recomendaciones del Banco de España. Actualmente el IPC ronda el 1,5%, por lo que si estamos pensando en contratar un depósito, lo ideal es hacerlo por encima de esta cifra.

 

Los impuestos de los depósitos

 

Respecto a la fiscalidad, esto es, lo que se queda Hacienda, queda de la siguiente manera: las ganancias que nos generen nuestros depósitos tributarán al 21% hasta los 6.000 euros. Hasta 24.000 tendremos que pagar un 25% y a partir de esta cifra nos descontarán un 27%. Todo esto tendremos que declararlo una vez materializadas las ganancias dentro del apartado de rendimientos del capital mobiliario.

 

 

¿Qué es el Fondo de Garantía de Depósitos?

 

Para hacer frente a una posible quiebra de la entidad bancaria con la que tenemos contratado un depósito tenemos el Fondo de Garantía de Depósitos. Gracias a este instrumento, tenemos garantizado hasta un máximo de 100.000 euros nuestro dinero.

 

Estos fondos están promovidos por los poderes públicos y a ellos se adhieren las entidades bancarias. Si una entidad adherida al fondo sea declarada en concurso de acreedores o, por el motivo que sea, no pueda hacer frente a sus pagos y obligaciones, el Fondo de Garantía de Depósitos nos asegura nuestro dinero.

 

Por tanto, en España están asegurados nuestros depósitos, tal y como lo recalcó el ministro de Economía, Luis de Guindos, ante la crisis que se vivió en Chipre.

 

Veamos desglosaas las coberturas, los tipos, las entidades adheridas a estos Fondos de Inversión y el modo de financiación de éstos:

 

El dinero que hay en las cuentas de los clientes de la entidad hasta 100.000 euros por depositante.

Fundamentalmente el sistema de garantía de depósitos en España está compuesto por dos grupos de fondos. Por un lado tenemos el Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito. Por otro, el Fondo de Garantía de Inversiones, destinado a los clientes de las empresas de servicios de inversión.

En España es obligatorio para todas las entidades bancarias estar adheridas a un Fondo de Garantía. Al Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito (de España) deben estar directamente adheridas:

  • Todas las entidades bancarias españolas inscritas en los Registros Especiales del Banco de España. Esto es, bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito.

  • Las sucursales de entidades bancarias autorizadas en un país no miembro de la UE siempre que los depósitos no estén cubiertos por algún sistema de garantía en su país. También si esa cobertura existe pero es insuficiente.

 

El Boletín Oficial del Estado publica cada año una relación de las entidades adscritas al fondo. Esta información está también disponible en Internet.

Anualmente las entidades adheridas deben hacer una aportación a este fondo. Si existiera la necesidad, las entidades están obligadas a realizar “derramas” (contribuciones extraordinarias).

Los depósitos en dinero están garantizados hasta un máximo de 100.000 euros por depositante. Supuestos en los que el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) devolverá el importe de los depósitos:

  • La entidad bancaria se declara en concurso de acreedores (antigua quiebra).

  • No poder pagar los depósitos vencidos y exigibles. En este caso será el Banco de España el que determine si la entidad puede o no puede devolverlos en un futuro inmediato.

  • Si se trata de instrumentos financieros confiados a una entidad de crédito, el Fondo de Garantía actuará si el banco o caja no puede cumplir sus obligaciones con los inversores.

 

Depósitos frente a fondos de inversión

 

Como consecuencia de las recomendaciones dadas por el Banco de España para limitar las rentabilidades de los depósitos, estos productos financieros han quedado un poco atrás en la guerra por el ahorro. Ahora muchos vuelven sus ojos sobre otras formas de inversión como los fondos. Estos productos nos suelen dar una rentabilidad mayor pero también conllevan un riesgo extra.

 

Tal y como hemos señalado antes, la cuantía de los depósitos está garantizada en España hasta los 100.000 euros. Esto lo convierte en una inversión muy conservadora dirigida a aquellos clientes poco dados al riesgo. Pero cuidado, es segura a menos que se supere la cifra antes indicada. Aun así conviene contratarlos con entidades que nos ofrezcan seguridad.

 

En el caso de los fondos de inversión, el banco ejerce de simple intermediario, por lo que el dinero aportado solamente se usa para comprar participaciones, queda fuera del balance de la entidad. Esto significa que en caso de crisis de la entidad, no se vería afectado nuestro dinero.

 


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