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Fondos de inversión

En los últimos años, los fondos de inversión han experimentado un gran auge como alternativa para hacer crecer los ahorros, pero en inversión no existen cosas sencillas. En esta guía de fondos de inversión puedes encontrar una buena alternativa para sacarle partido a tus ahorros sin “perderte” en el complejo mundo de invertir en bolsa.

 

 

 

 

 

 

Índice. Directo a lo que te interesa

  1. ¿Qué son los fondos de inversión?

  2. ¿Qué tipos de fondos hay?

  3. El administrador profesional y la sociedad gestora

  4. ¿Qué fondo elijo?

  5. Las comisiones

  6. Los fondos garantizados

  7. Impuestos que afectan a los fondos

  8. ¿Quién supervisa los fondos de inversión?

  9. ¿Cómo se contratan los fondos de inversión?

  10. ¿Cómo se determina la rentabilidad de un fondo?

  11. Fondos de inversión más rentables

 

¿Qué son los fondos de inversión?

 

Los fondos de inversión son patrimonios en los que distintas personas invierten su dinero dejándolo en manos de una gestora, que a su vez los invierte donde piensa que puede conseguir la mayor rentabilidad posible para sus clientes.

 

Cada inversor es propietario de la parte del patrimonio proporcional al valor de lo que aporta, por lo que el resultado de la inversión, sean ganancias o pérdidas, también se le atribuye proporcionalmente.

 

Gracias a los fondos de inversión, el cliente puede acceder a mercados a los que individualmente no podría acudir, ya que lo hace a través de una institución mayor que es la gestora. A la hora de invertir, existe un concepto fundamental que es el de “diversificar” que significa repartir el dinero en diferentes productos “para no jugárselo todo a una carta”. De esta manera si alguno de los productos genera pérdidas, se compensa con las ganancias de otros.

 

Es importante "diversificar", repartir el dinero en diferentes productos "para no jugárselo todo a una carta"

 

Con los ahorros invertidos, la gestora dedica su tiempo a analizar el comportamiento de los mercados para, teniendo en cuenta el objetivo del fondo, rentabilizar las aportaciones de sus clientes. A cambio, como especificaremos más adelante, el inversor paga una comisión a la gestora.

 

¿Qué tipos de fondos hay?

 

Antes de elegir un fondo, debemos conocer en qué consisten y qué tipos hay. La variedad es enorme, por lo que aquí comentaremos los que nos parecen más relevantes:

Son aquellos que invierten la mayor parte de su patrimonio en renta fija como por ejemplo los fondos monetarios, que consisten en invertir una cierta cantidad de dinero en activos monetarios a corto plazo, máximo 18 meses, aunque muchos de ellos no llegan al mes. El riesgo es menor, y por tanto la rentabilidad será también menor.

Otros son la Renta Fija Euro Corto Plazo y a Largo Plazo. Esta primera no incluye activos de renta variable en su cartera y su duración no podrá superar los dos años. En el caso de Renta Fija Euro Largo Plazo tampoco incluye activos de renta variable pero su duración media debe ser superior a los dos años.

Son aquellos que invierten la mayor parte de su patrimonio en activos de renta variable. Son fondos pensados para inversores que no temen perder dinero y son afines al riesgo.

Son aquellos que invierten parte de su patrimonio tanto en renta fija como en variable.

Estos fondos no tienen definida con precisión su política de inversión, pueden invertir en renta fija o variable, con los porcentajes que quieran. El riesgo de estos fondos suele ser elevado.

Este tipo de fondos, debido a su complejidad serán explicados más adelante, en el apartado de Fondos garantizados

 

El administrador profesional y la sociedad gestora

 

Cuando contratamos un fondo con una entidad, esta se compromete a “mover” nuestro dinero para sacarle la máxima rentabilidad. De esto se encarga un profesional concreto, que tiene a su cargo una serie de fondos para manejar y que recibe el nombre de administrador profesional. Por tanto, nuestro fondo está en manos de una persona que lo trata como si fuera suyo.

 

 

Por otro lado está la sociedad gestora, que es una sociedad anónima cuyo objetivo es representar y administrar a las instituciones de inversión colectiva. Además, están obligadas a remitir a la CNMV toda la información precisa acerca de los fondos de inversión.

 

¿Qué fondo elijo?

 

Existe una amplia gama de fondos en nuestro país para invertir, por lo que a la hora de elegir uno debemos conocer y analizar sus características, que se detallan en el folleto que nos entregan obligatoriamente antes de suscribirnos. Algunas de estas cuestiones son: el perfil de riesgo, la política de inversión, los horizontes temporales recomendados, las comisiones, las rentabilidades históricas, la publicidad y los mensajes comerciales. Veamos desglosadas cada una de estas características:

 

Cada inversor debe tener claro cuál es su posición ante al riesgo y así, elegir el fondo que más se adapte a su perfil

 

Cada inversor debe tener claro, según su perfil, cuál es su posición frente al riesgo, o lo que es lo mismo, su capacidad de asumir pérdidas en la inversión que realiza. Aquí conviene tener en cuenta que existe una estrecha relación entre el riesgo y la rentabilidad porque para lograr rentabilidades más altas es necesario asumir un nivel de riesgo mayor.

 

En este sentido, el inversor deberá valorar si su perfil de riesgo es bajo, moderado o alto, y en función de ello elegir el fondo que mejor se adapte a sus requerimientos. Veamos que fondo de inversión se adapta mejor a cada perfil:

  • Inversores con un perfil de riesgo bajo:

Asumen mal las pérdidas, por lo que prefieren obtener menores rentabilidades siempre y cuando se aseguren la preservación de su capital. Para estos inversores son aconsejables algunos tipos de fondos de renta fija o monetarios.

  • Inversores con un perfil de riesgo medio:

Están dispuestos a asumir niveles de riesgo a cambio de la posibilidad de obtener cierta rentabilidad. Los fondos mixtos serían la mejor opción para estos.

  • Inversores con un perfil de riesgo alto:

Estos inversores no tienen problemas en asumir riesgos. Esperan recibir grandes rentabilidades, por lo que están dispuestos a aceptar pérdidas importantes de capital. Invierten en todo tipo de fondos, incluso en aquellos que a priori presentan importantes riesgos, como son los fondos de renta variable de determinados sectores o países.

En este punto se hace referencia a la conveniencia de mantener la inversión de los fondos durante el un tiempo mínimo. En el folleto informativo se nos indica cual es el horizonte recomendado para cada tipo de fondo en función de sus características.

De no hacerse así nos podemos enfrentar, como inversores, a distintas circunstancias que pueden perjudicar nuestra rentabilidad. Fundamentalmente son las comisiones de reembolso que debemos abonar por recuperar nuestra inversión antes de tiempo.

Por ello solamente debemos dedicar a la inversión las cantidades que podamos mantener durante el horizonte temporal recomendado.

Las comisiones que llevan aparejadas los fondos de inversión son otro elemento que debemos considerar a la hora de invertir. En el folleto del fondo se indica su cuantía y condiciones de aplicabilidad.

Aunque puedan resultarnos útiles para hacernos una idea, el comportamiento de un fondo en el pasado no significa que vaya a ser igual en el futuro. El entorno económico está sometido a numerosas variables que pueden hacerlo cambiar. Por ello, las rentabilidades históricas de los fondos deben ir siempre acompañadas de la advertencia de que las rentabilidades pasadas no garantizan las rentabilidades futuras.

En este sentido, para poder comparar las rentabilidades tienen que estar referidas a un determinado periodo de tiempo (trimestral, semestral, uno, tres, cinco años).

Como es lógico, las empresas intentan a través de la publicidad presentar sus productos de la forma más atractiva posible. Esto puede provocar que las desventajas o limitaciones no se mencionen o pasen desapercibidas para el inversor. Además existe el riesgo de que generen expectativas poco realistas.

Es por ello que los inversores deben valorar de forma crítica la publicidad. Entre otras medidas de prudencia destacan el no invertir antes de consultar detenidamente el folleto. Si aun así tenemos dudas, debemos acudir a la entidad financiera para que nos las resuelvan. En el caso de considerar que la publicidad no es suficientemente clara o puede ser engañosa, nos queda el recurso de acudir a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y ponerlo en su conocimiento.

 

Los fondos garantizados

 

Son fondos que aseguran conservar una parte de la inversión inicial en una determinada fecha. Aunque parezcan una auténtica ganga, debemos analizar sus características, porque pueden no ser adecuados para todos los inversores.

 

Los fondos garantizados tienen su sentido si cumplimos el plazo establecido. No es aconsejable invertir si prevemos que necesitaremos el capital antes de que venza el plazo.

La fecha de vencimiento de la garantía es el momento en que termina la garantía del fondo que tenemos contratado, ya que el fondo nunca vence. Llegados a este punto pueden suceder dos cosas, que el inversor no quiera mantener su capital invertido y pida que se lo devuelvan o que quiera mantener la inversión conforme a nuevas condiciones pactadas con la entidad.

La fiscalidad del fondo depende del tratamiento fiscal de la entidad que asegura la garantía. Esta entidad puede ser interna (es el fondo el que recibe el capital si no alcanza el valor por si mismo) o externa (cuando el capital se entrega directamente al partícipe).

Los fondos garantizados aseguran siempre, en todo o en parte, la devolución del capital invertido, lo que no todos garantizan es la obtención de una rentabilidad adicional.

Los fondos garantizados de renta fija (GRF) garantizan la devolución del capital invertido más una rentabilidad fija.

Los fondos garantizados a vencimiento (GRV) sólo garantizan el capital invertido inicialmente. Ofrecen la posibilidad de obtener una rentabilidad vinculada a la evolución de acciones, índices bursátiles u otros fondos de inversión. Pero si los mercados no evolucionan de la manera prevista, el inversor puede quedarse sin su rentabilidad adicional.

 

Las comisiones

 

Las comisiones son un elemento importante a tener en cuenta. Su cuantía y condiciones de aplicación se detallan de forma exhaustiva en el folleto que facilitan las empresas. Veamos los distintos tipos de comisión:

 

Se cargan directamente al fondo.

Es la que cobran los depositarios por la administración y custodia de los valores. No podrá superar el 2 por mil anual del patrimonio.

Se cargan al partícipe en el momento en que se realiza la suscripción o el reembolso, con un máximo del 5%.

 

Impuestos que afectan a los fondos

 

Además de las comisiones, también existen una serie de impuestos que afectan a los fondos. De este modo, fondos de hasta 6.000 euros tributan al 21%; entre 6.000 y 24.000 al 25%; más de 24.000 al 27%.

 

¿Quién supervisa los fondos de inversión?

 

El organismo encargado de controlar los fondos de inversión y velar por la buena práctica de los mismos es la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Su misión es supervisarlos e inspeccionarlos, además de velar por su transparencia.

 

Los fondos de inversión son supervisados por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que supervisa, inspecciona y vela por su transparencia.

 

En principio el procedimiento comienza con plantear una queja o reclamación al Servicio de Atención al Cliente o al Defensor del Cliente de la propia entidad. Si aun así en un plazo de dos meses no obtuviéramos respuesta, o esta no nos satisface, podemos acudir a la Oficina de Atención al Inversor de la CNMV para plantear nuestras dudas.

 

Cómo se contratan los fondos

 

Fundamentalmente hay dos formas de contratar un fondo de inversión:

 

  • A través de Internet: Es la manera más fácil de contratar un fondo de inversión. A través de la página web de la gestora que elijamos podremos elegir un fondo y la entidad se encargará de mover nuestro dinero y sacarle partido.

  • A través de la oficina de un banco: Acudir a una sucursal bancaria es la manera más tradicional de contratar un fondo de inversión.

 

Como se determina la rentabilidad de un fondo

 

El cálculo de la rentabilidad de un fondo lo realiza diariamente la gestora, con obligación de difundirlo. También se puede averiguar a través de la prensa. Esta sería la operación:

Valor Liquidativo Final– Valor Liquidativo Inicial/Valor Liquidativo Inicial x 100

 

El valor liquidativo es el precio de cada participación en un momento concreto y se calcula del siguiente modo:

Patrimonio del fondo / Número de participaciones en circulación

 

Fondos de inversión más rentables

 

  • Banesto 2000 Renta Variable

  • Europopular Recompensa Plus 6

  • BBVA Protección 2035

  • March Pensiones Protección

  • Dividendo Europa Plus

  • Naranja Euro Stoxx 50

  • Golbal Crecimiento

  • Abante Bolsa

  • BBVA Protección 2030