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Hornillo de gas

La factura del gas, es junto a la de la luz, un importante desembolso en los hogares españoles. Se estima que solo la calefacción supone un 40% de la energía que se consume en las casas españolas. Al igual que pasó con la energía eléctrica, el gas también subió en dos ocasiones en 2012, acumulando un incremento del 7,4 por ciento. Para pagar menos, lo primero que debemos hacer es un uso responsable de nuestra calefacción ya que supone casi la mitad del gasto de energía de la casa.

 

La Agencia Andaluza de la Energía estima que, por cada 10 hogares que malgastan energía en un año, se podrían poner más de 5.000 veces la lavadora a plena carga o utilizar el frigorífico durante 15 años, con lo que con unos hábitos más sostenibles se conseguirá un importante ahorro energético y económico. De ahí la importancia de usar la calefacción de la forma más eficiente, no solo para ahorrar, sino para cuidar el medio ambiente.

Antes de entrar en materia, te recomendamos que acudas al comparador de electricidad y gas realizado por la Comisión Nacional de la Energía, un organismo oficial imparcial cuyo objetivo es velar por la competencia efectiva en los sistemas energéticos españoles, y mires si hay alguna oferta que mejore lo que ya estás pagando. El comparador también te puede ayudar a ahorrar en la luz e incluso conseguirte mejores precios si optas por ofertas combinadas unificando ambos recibos en una sola empresa.

 

Ahorrar en la calefacción

 

En primer lugar, debemos saber que una caldera de gas es siempre más económica que una de gasoil o eléctrica. Y si apostamos por el gas, lo mejor es tener una caldera de condensación.

 

Lo mejor para ahorrar en calefacción es elegir una caldera de condensación, son las calderas más eficientes del mercado

 

Los sistemas de distribución de calor más habituales para las calderas son: radiadores, que intercambian el calor entre el agua caliente y el espacio que se va a calentar, y suelo radiante, que es un sistema de tubos que se colocan por debajo del suelo por lo que circula el agua caliente y usa el suelo como emisor de calor. Este útlimo sistema no necesita temperaturas del agua tan elevadas y distribuye homogéneamente el calor, por lo que es más eficiente.

 

Tipos de calderas, con el rendimiento y ahorro que pueden producir:

Las calderas convencionales alcanzan un rendimiento del 90%. 

  • Ventajas de las calderas convencionales: aportan calor y son aptas también para la producción de ACS (agua caliente sanitaria). Su vida útil está entre los 15 y los 20 años.
  • Inconvenientes: operan a temperaturas muy elevadas y eso aumenta el consumo de combustible.

Según su combustión pueden ser:

  1. Atmosféricas: realizan la combustión con el aire de la estancia en donde están ubicadas. Estas calderas dejaron de venderse en 2010 por no tener salida de humos controlada.
  2. Estancas: la admisión de aire y evacuación de los gases se realiza en una cámara cerrada, sin contacto con la estancia en donde está ubicada. Rinden más que las anteriores.
  3. Modulación automática de la llama: minimizan los arranques y paradas de la caldera y regulan el nivel de la llama a las necesidades reales por lo que ahorran energía.

Las calderas de baja temperatura funcionan igual que una caldera convencional, pero a temperaturas menores, entre 35 ºC y 45 ºC. Estas calderas son estancas y además tienen rendimientos más altos que las convencionales pudiendo llegar a 95%.

  • Ventajas: Alto rendimiento. Pueden ahorrar un 25% con respecto a una caldera convencional. También generan agua caliente (ACS) y pueden regular la temperatura en función de la demanda energética.
  • Inconvenientes: Pueden producir condensación. Son más caras que las convencionales y necesitan radiadores con mayor superficie de intercambio.

Las calderas de condensación son calderas estancas y tienen el mismo funcionamiento que las calderas de baja temperatura, pero son capaces de aprovechar el calor o la energía de los gases de escape, pudiendo llegar a unos rendimientos superiores de hasta 109%. Son las calderas más eficientes del mercado. Son capaces de regular la temperatura en función de la demanda energética.

  • Ventajas: Pueden producir ahorros mayores al 25% con respecto a una caldera convencional. Se utilizan también para la producción de ACS. Pueden regular la temperatura en función de la demanda energética y son aptas para sistemas centralizados. Son las calderas más eficientes que puedes encontrar en el mercado.
  • Inconvenientes: Alta inversión en comparación con las convencionales. Si se usa con radiadores es conveniente que estos tengan mayor superficie de intercambio que con las calderas convencionales.

 

Usa la calefacción de la forma más eficiente

 

Para comenzar, aclarar que la temperatura ideal para la casa es de 20 o 21º C. Por cada grado que se baja la temperatura, se ahorra en torno a un 8% de energía. Cada grado por encima supone incrementar nuestra factura de forma innecesaria. Bajando el termostato de 20º C a 16º C durante la noche, se puede conseguir un ahorro adicional del 13% en la factura de la calefacción, lo que puede cifrarse en un ahorro de 100 euros anuales.

Los expertos en ahorro de energía recomiendan encender la calefacción durante la mañana y apagarla por la noche, salvo que la temperatura exterior sea extrema. Cuando nos vayamos a ausentar del hogar por unas horas,  el termostato se debe bajar a 15 grados. Las habitaciones que no usemos habitualmente podemos tenerlas incluso a menos de 15 grados. Y cuando no vayamos a estar en casa más de un día, lo más eficiente es apagar la calefacción.

 

La temperatura ideal para la casa es de unos 20º C. Por la noche los expertos aconsejan apagar la calefacción

 

Además, podemos ahorrar otros 400 euros seleccionando de un modo adecuado la calefacción. Lo mejor es apostar por una caldera de condensación, al ser más eficientes permiten reducir el consumo de combustible en torno al 10%. Y siempre que se pueda es mejor tener calefacción central colectiva con medición y regulación individual para cada vivienda.

También es muy importante tener limpia la caldera pues la suciedad también aumenta el recibo. Al menos una vez al año, cuando vayamos a empezar a usar la calefacción, hay que purgar los radiadores debido a que el aire del interior dificulta la transmisión de calor.

 

Es importante purgar los radiadores y limpiar la caldera todos los años antes de comenzar a usar la calefacción

 

Debemos evitar poner ropa a secar en los radiadores. Al taparlos, hacen un esfuerzo extra para calentar y eso termina inflando nuestra factura.

Por último, en habitaciones pequeñas o de menor uso, como puedan ser los baños, suele ser suficiente con un radiador eléctrico que enchufaremos tan sólo unos minutos al día.

 

La importancia de un buen aislamiento en el hogar

 

Obviamente, es fundamental un buen aislamiento de la casa y por ello por las noches bajaremos las persianas y cerraremos las cortinas para evitar que se vaya el calor. Por el día, haremos lo contrario y permitiremos que entre el sol con las ventanas cerradas, obviamente. Para ventilar, con diez minutos diarios será suficiente, no debemos abrir más las ventanas si tenemos la calefacción en marcha.

En primer lugar al pensar en el aislamiento de las ventanas, debemos tener en cuenta el marco ya que representa entre el 25 y 35 por ciento de la superficie de la misma. Lo más importante es que impida el paso de calor entre la cara interior y exterior, esto se conoce como transmitancia térmica o coeficiente U y cuanto más baja sea esta cifra, tendrá más capacidad aislante.

 

Cada tipo de marco, tiene un poder aislante diferente y vamos a explicar las diferencias entre los más utilizados

Los marco metálicos más usados son los de aluminio o acero. Son los menos eficientes de todos.

La rotura de puente térmico consiste en la incorporación de uno o varios separadores de baja conductividad térmica que separan los 
componentes interiores del marco de los exteriores. Generalmente los separadores más habituales son las cámaras de aire estancas.

Los perfiles macizos de madera por su naturaleza proporcionan unos altos niveles de aislamiento porque su conductividad es baja y ello favorece el aislamiento térmico. Sin embargo, es un material que necesita bastante mantenimiento.

Las carpinterías están formadas por perfiles huecos de PVC, ofreciendo un aislamiento térmico de primer orden.


 

Además, la parte fundamental de una ventana es el vidrio que ocupa la mayor parte de la superficie de dicha ventana. Al igual que en el caso del marco es importante que tenga un bajo coeficiente U para asegurar un mayor aislamiento y también habrá que tener en cuenta el factor solar, relación entre la energía solar que incide en el vidrio y la que lo atraviesa.


Los tipos de vidrio que encontraremos en el mercado son:

Son vidrios formados por una única hoja de vidrio o formadas por dos o más hojas unidas entre sí por toda su superficie (vidrios laminares). Es el vidrio más sencillo y económico que podemos usar, pero es poco aislante.

Son vidrios monolíticos sobre los que se ha depositado una capa de óxidos metálicos muy fina. Se reduce la entrada de la radiación solar y mejora el aislamiento en la época estival. Estos vidrios suelen ir ensamblados en doble acristalamiento para ofrecer así sus máximas prestaciones.

Doble acristalamiento: es el conjunto de dos o más láminas de vidrios monolíticos separados entre sí por una o más cámaras de aire, herméticamente cerradas. Este tipo de vidrio, limita el intercambio de calor por convección y conducción. Esto deriva en un aumento de su capacidad aislante.

 

Falsos mitos sobre la calefacción. Así no se ahorra

 

Debes saber que algunas creencias extendidas no son ciertas:

El Gas Natural es la mejor forma de calentar tu casa. Eso es al menos lo que asegura la publicidad todos los inviernos. Lo cierto es que los sistema basados en resistencias son de lejos los más caros, lo que más derrochan energía. El mejor de ellos serían las bombas de calor Inverter.

Este es un falso mito muy extendido. Aunque es cierto que al encender la calefacción se produce un pico de gasto, lo cierto es que nunca equivaldrá a tenerla todo el día encendida. Lo mejor es no usar la calefacción en los periodos que no vamos a estar en casa.

Según un estudio realizado por la Oficina Verde de la Universidad de Zaragoza, por sus rendijas de puede perder una cuarta parte del calor y es importante combatir esta pérdida con doble ventana o en su defecto burletes y otros aislamientos.

Aunque es bueno que sean grandes, porque mejora la eficiencia, funcionan también con los radiadores normales.

 

¿Es más barata la bombona de butano que el gas natural?

 

Como os podéis imaginar, la bombona de butano es más barata que calentar la casa con gas natural, pero es un sistema mucho menos cómodo. Pero veamos cuánto más barato es porque no siempre sale a cuenta, depende de nuestro consumo... Tal y como ocurre en la factura de la luz, la clave del gasto en el caso del gas natural está en el término fijo, que es todo aquello que se cobra independientemente del consumo de gas, y que incluye impuestos, cánones, alquileres, etc.

 

Bombonas de butano

 

Si tu consumo de gas no es muy alto, seguramente puedas ahorrar todo lo que pagas de término fijo pasándote a la bombona de butano, lo que puede suponer ahorros de más de 100 euros al año. Puedes consultar más detalles y datos en esta noticia.

 

Ahorra con la cocinas de gas

 

Los expertos aseguran que las cocinas de gas permiten un ahorro de hasta el 30% con respecto a otros sistemas, así que apostar por esta energía puede ser una buena medida de ahorro.

 

Tener en cuenta unos sencillos conejos nos puede ayudar a ahorrar al máximo a la hora de cocinar.

 

  1. En primer lugar, instalaremos una cocina a la medida de nuestras necesidades. Cuanto más equipada, mayor será el gasto que realiza por ello, si no necesitamos todos los extras, lo mejor es una cocina sencilla.
  2. Al igual que ocurría con los radiadores, es muy importante tener los quemadores limpios, sin rastro de grasa ni de hollín, así el calor fluye mejor y por tanto se gasta menos. Debemos confirmar que salga una llama azul que significa que el gas combustiona correctamente.
  3. Debemos cocinar con los recipientes adecuados para cocinas de gas y siempre debemos adecuar el tamaño de las sartenes y cacerolas a los quemadores. Deben ser iguales o ligeramente superiores, si son inferiores desperdiciaremos calor. Si podemos, es importante usar ollas de fondos planos porque se conduce mejor el calor y de forma más regular.
  4. Al cocinar, taparemos las cacerolas porque esto puede permitirnos ahorrar hasta un 25% de energía. La olla a presión es fundamental para ahorrar, de media consume un 50% menos de energía que otro utensilio.
  5. Por último, lo ideal es empezar a cocinar con una temperatura alta, que bajaremos poco a poco y terminaremos de cocinar con el gas apagado para aprovechar el calor residual. Al hervir, bajaremos al mínimo el gas una vez que se alcance el punto de hervor.

 


SEGUROS: ¿Sabías que puedes ahorrar fácilmente hasta 500 euros?  
 

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  • Invitado - Eugenio Lugo.

    Hola, vivo en la Ciudad de México y trabajo conceptualizando contenidos para el cuidado del medio ambiente en museos interactivos por todo el país, e inherente a ello, el capacitar al personal que ahí labora. Y muchos de sus consejos los consideraré en mi actividad laboral.