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Impuesto de circulación

¿Cómo es posible que un pueblo de 200 habitantes tenga registrados nada menos que 60.000 vehículos? Y todo esto de manera absolutamente legal, puesto que la ley así lo contempla. Así es como ahorran muchos en el impuesto sobre vehículos de tracción mecánica...

 

Aguilar de Segarra, un pueblo de la provincia de Barcelona, tiene 250 habitantes empadronados en 2012 según los datos del padrón facilitados por el Instituto Nacional de Estadística. No sería noticia si no fuera porque existen unos 60.000 vehículos matriculados, lo que significa que cada vecino tendría a su disposición 240 vehículos y de una manera totalmente legal.

 

¿Por qué se da esta situación? Debemos tener en cuenta que el impuesto sobre los vehículos es una competencia exclusiva de los ayuntamientos, que lo aplican según las necesidades de cada uno, según recuerda la Dirección General de Tráfico. Dependiendo de donde estén empadronados los vehículos se cobrará una tasa u otra. Por ejemplo, en Aguilar de Segarra pagan entre 10 y 20 euros al año. Si estuvieran domiciliados en Barcelona pagarían prácticamente el doble .

 

En Aguilar de Segarra pagan entre 10 y 20 euros al año. Si estuvieran domiciliados en Barcelona pagarían prácticamente el doble

 

La inmensa mayoría de estos vehículos pertenecen al sector de las empresas de renting que han descubierto que les sale mucho más barato el impuesto de circulación en pueblos pequeños que en las grandes ciudades.

 

Los pueblos también son los grandes beneficiados de este resquicio legal. Al ser un impuesto que los ayuntamientos gestionan directamente supone una cuantía de ingresos importante que se suma a su exiguo presupuesto, cada vez más reducido por la crisis económica.

 

El caso de Aguilar de Segarra no es el único en llevar a cabo esta práctica. Apenas a 9 kilómetros de distancia nos encontramos con el pueblo de Rajadell, que con 500 habitantes posee una flota de 40.000 coches, lo que arroja una cifra de 80 vehículos por habitante.

 

Cambio de legislación

 

Después de que la semana pasada el Consejo de Ministros aprobara el nuevo Plan de Calidad del Aire para los tres próximos años, la vinculación del impuesto de circulación vinculado a los caballos fiscales de los vehículos dejará de ser así el próximo año. Las 78 medidas aprobadas de este nuevo plan contempla una modificación de este impuesto para vincularlo a criterios medioambientales. Conocido técnicamente como Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica, el gravamen pasará a depender del grado de contaminación de los vehículos, que se medirán por la cantidad de emisiones de CO2 que lancen a la atmósfera.

 

De hecho, existe una bonificación de hasta el 75 % en función de la clase de carburante que consuma el vehículo, en razón a la incidencia de la combustión de dicho carburante en el medio ambiente.

 

El gobierno señala que dejará a los ayuntamientos un margen de maniobra para que apliquen el impuesto como consideren más conveniente. Cuando sea efectivo veremos si este “margen” significa cobrar precios hasta 10 veces menores en un sitio y en otro.