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Mantenimiento del coche

El vehículo necesita un cuidado necesario que va más allá de pasar por el taller cada 30.000 kilómetros o en el momento previo de superar la Inspección Técnica de Vehículos (ITV). Hay actuaciones que cualquier usuario puede realizar y determinadas atenciones que nos suponen pasar por el taller con cierta periodicidad. 

Puede parecer un engorro, pero un mal mantenimiento acorta la vida útil del vehículo, puede recortar su longevidad un 25% de los kilómetros que puede realizar. Y por alargar en el tiempo una atención que supondrá una factura que a veces no supera el centenar de euros, se puede provocar una avería cuya reparación alcance varios miles de euros, o incluso comprometa la vida del vehículo o de sus ocupantes.

La organización estadounidense Car Care Council dedicada a concienciar a los usuarios de las bondades de la puesta a punto del vehículo, cifró recientemente en un estudio que el mal mantenimiento del vehículo tiene un coste para la sociedad de unos 1.500 millones de euros. Todo este dinero se va no sólo en averías graves para los vehículos, sino también en aspectos como exceso de consumo de combustible o rechazos en inspecciones de ITV.

Desde Acierto.com les damos unas pequeñas recomendaciones para un correcto mantenimiento en diferentes apartados teniendo en cuenta el daño que se podría causar y el coste que puede acarrear:

 

Cambiar el aceite del coche

 

Hay que mantener los niveles aceite del motor, puesto que éste permite que los cilindros estén limpios y lubricados para el correcto desplazamiento del pistón en su interior sin que estos produzca ningún daño.

Uno puede comprobar los niveles de aceite mediante una varilla que hay en el vano motor y que incluyen unas ranuras. Hay que cambiarlo cada 15.000 kilómetros, aunque esta cifra puede variar.

Un cambio de aceite cuesta menos de treinta euros, aunque esta operación se suele acompañar del cambio de los filtros de aceito para dar una factura total de unos cincuenta euros.

En caso de ausencia de los niveles óptimos de aceite se podrían rallar las paredes de los cilindros lo que podría suponer una pérdida de fuerza del motor ya que los pistones no empujarían el cigüeñal y con esto transmitir la fuerza a las ruedas que consiguen el desplazamiento. Este problema podría suponer incluso la torsión del cigüeñal con el consiguiente daño para la estructura del motor.

En cualquier caso habría que abrir el motor, por lo que la avería puede ser seria y no todos los talleres están preparados para estas operaciones. En caso de arañar los laterales de los cilindros necesitarían un tratamiento diferente al de la rotura total del cilindro o del pistón, y no todos los elementos se pueden cambiar por otro nuevo.

Una intervención en el cilindro tiene un coste medio de 800 euros. Y si el daño no es excesivo.

 

Cambio de las ruedas del coche

 

Es el único elemento que mantiene al vehículo en contacto con el suelo. Sumando la superficie de las cuatro ruedas que están de forma permanente en contacto con el suelo no llegan a un folio A3.

La circulación supone el desgaste de la banda de rodadura de los neumáticos, es decir del dibujo que toca el suelo y que está destinado a evacuar el agua cuando circulamos sobre superficies húmedas y que acogerá la suciedad cuando la calzada no esté limpia.

Este no se desgasta de forma uniforme en las cuatro ruedas. Este proceso se acelera en las ruedas sobre las que se traslada la fuerza del motor —casi todos los vehículos que se comercializan en España son de tracción delantera, salvo algunos todoterrenos que son de tracción total, y algunos deportivos que son de tracción trasera—.

Lo idóneo es cambiar las ruedas de delante por las de detrás en el ecuador de su vida útil, que suele ser entre 25.000 y 30.000 kilómetros, dependiendo del tipo de conducción que hagamos. El objetivo de esta operación es que las ruedas lleguen al final de su vida al mismo tiempo, y que siempre contemos con un nivel óptimo de dibujo.

Un juego de ruedas de tamaño medio pueden tener un coste de alrededor de 120 euros cada una.

Un fallo uno de los neumáticos puede en primer término falta de adherencia y mayor distancia en las frenadas, y en último, un accidente.

Variado, pero puede estar comprometida la integridad de los ocupantes.

 

Cambiar la correa de distribución

 

Es un elemento externo al motor que regula algunos aspectos del funcionamiento interno de este.

Necesita que esté limpio y engrasado si es metálico —también puede ser de caucho—. No debe tener suciedades y en algunos casos nosotros mismos podemos hacer una comprobación visual de su estado. Por término medio hay que cambiarlo cada 100.000 kilómetros, aunque cada vehículo especifica cuando cambiarlo en su libro de mantenimiento.

El coste de la operación cuesta alrededor de 500 euros.

No cambiarlo pone en grave riesgo la vida de nuestro motor. Una rotura mientras el motor está en funcionamiento haría que el coche se detuviera por lo que habría que llamar a la grúa. Una correa rota puede dañar además otros elementos que estén alrededor.

El coste puede ser muy superior, empezando por la factura de la grúa. Podría haber daños en el motor que solventar así como en los elementos que rodean esta pieza.

 

Mantenimiento de las pastillas de freno

 

Son un elemento del vehículo que hará que éste se detenga cuando el piloto lo desee.

Comprobar el estado de las pastillas de frenos resulta imposible puesto que se encuentran en el interior de unas pinzas que se encuentran en el disco de freno, elemento éste que sí se puede ver desde fuera en los coches que cuentan con llantas de aleación. Una cosa que sí se puede comprobar es si este disco tiene algún una marca concéntrica, lo cual puede suponer que haya alguna irregularidad en el freno.

También es muestra de algún problema si en el frenado tenemos que frenar con más fuerza el pedal correspondiente o si vemos que la frenada es demasiado larga.

Lo idóneo es cambiarlos cada 40.000 o 50.000 kilómetros, y no esperar nunca a que silben cuando uno frena. Si emiten algún sonido extraño o vibran puede ser ya demasiado tarde.

El precio del cambio de las pastillas de freno depende del tipo de vehículo, pero para un coche medio tendrá un coste de 150 euros.

{slider Qué puede suceder si no cambiamos las pastillas de frenoa  tiempo}

Se pueden llegar a romper las pastillas de freno e incluso el disco de freno. Además, al aumentar la distancia de frenada podemos llegar a tener un accidente.

Un cambio de discos de freno y de pastillas puede alcanzar los 300 euros en un coche de tamaño medio. En caso de accidente la reparación dependerá de los daños. Incluso puede estar comprometida la seguridad de los ocupantes.

 

Mantemiento de los filtros del coche

 

Los filtros del coche son los encargados de que el aire que entra al motor esté limpio.

Habría que cambiarlo una vez al año o cada 15.000 kilómetros, frecuencia que cambia dependiendo de la contaminación ambiental por polución o por la estación del año.

El coste ronda los 30 euros.

Una mala filtración por exceso de suciedad en el filtro supondrá que entre menos aire en el motor, con lo que los consumos de combustible serán mayores, además de que el motor se sobrecaliente. Puede incluso dejar pasar las partículas que debería frenar y que estas entren en el motor produciendo así algún tipo de avería.

Daño en los cilindros, como se indicó en el primer guión puede suponer la apertura del propulsor.

 

Si llevas a cabo un mantenimiento correcto y adecuado de los filtros, las pastillas de freno, la correa de distribución, las ruedas y el aceite del coche, cambiándolos cuando sea necesario podrás ahorrarte averías más graves que pongan en peligro la vida de tu coche e incluso la tuya propia.

Además si quieres ahorrarte unos cuantos euros a la hora de llevar a cabo estos mantenimientos te recomendamos que eches un vistazo a este artículo, dónde te indicamos cómo puedes cambiar el aceite del coche, una rueda, el filtro de aire, la batería o los líquidos del coche tú mismo.

 


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