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Hoy os traemos un post para los los amantes de las dos ruedas. Una ruta en la que partiremos de la Sierra de Guadarrama para acabar en el corazón de la Sierra Norte de Madrid. Todo enamorado del motociclismo sabe que desde una moto, las cosas se ven diferentes y, de esta manera, podemos disfrutar al máximo del trayecto y lo que nos ofrece el paisaje. Aun así, para aquellos que no tengan o no les gusten las motos, también se puede hacer la ruta en coche.

Comenzaremos con un buen desayuno en Robledo de Chavela, un municipio situado al oeste de Madrid, a unos 63 km de la capital. Tiene aproximadamente 4.000 habitantes, y ofrece multitud de opciones de ocio relacionadas con la naturaleza. Esta vez, solo pararemos un ratito para tomarnos un buen pincho de tortilla con un zumo de naranja natural en cualquiera de los bares de la plaza del pueblo (en realidad, cualquiera de los tradicionales restaurantes de la localidad nos vale para este propósito), pero cuando tengamos tiempo, no podemos dejar de recorrer todas las sendas que rodean el pueblo. Para los amantes del mountain bike, Robledo de Chavela está incluido dentro del recorrido TransCAM, una ruta cicloturista en BTT que rodea la Comunidad Autónoma de Madrid… ¡Qué más se puede pedir!

Con elestómago lleno, nos subimos a la moto y cogemos la M-512 durante 9 km hasta la M-505, por la que seguiremos 8 km. Posteriormente, cogemos la M-600 hasta la M-614. Nos salimos en la M-623 y, en Cerceda, cogemos la salida que nos lleva a Manzanares el Real, por la M-608. Tardaremos 1 hora más o menos en realizar este trayecto, durante el cual nos encontraremos con el paisaje típico de esta zona con especies autóctonas como la encina y otras como el pino. Además, durante el último tramo, podremos disfrutar de unas espectaculares vistas del Parque de la Pedriza, espacio protegido y que es perfecto para todo amante del senderismo y de la naturaleza.

Antes de poder tomar un aperitivo, os proponemos dos opciones para disfrutar de la mañana: La primera, visitar el castillo fortificado de la localidad, que data del siglo XV. La segunda, ni más ni menos que ir al ya mencionado Parque de la Pedriza, cuya entrada está a la entrada de Manzanares el Real. Podremos entrar con nuestra moto hasta donde queramos dentro del tramo asfaltado, aunque hay que tener en cuenta que, al ser un espacio protegido, el número de vehículos que pueden entrar está limitado, por lo que si vamos en un día festivo, quizá nos toque esperar un poco.

Parece que ya empezamos a tener un poquito de hambre, así que nos disponemos a descubrir uno de los lugares más pintorescos de la zona. Regresamos unos 3 km por la carretera M-608 y cogemos una calle a la derecha que se encuentra enfrente del Colegio Público San Sebastián, la calle de San Muriel Boman, y luego, entramos en la primera puerta que encontramos a la izquierda. Estamos en el Bar “Ismael” (o “Torreznos la Pedriza” como se prefiera). Lo cierto es que es un lugar al que solo puedes ir si ya lo conoces o te dicen dónde está, pero en él se encuentran los mejores torreznos que habrás probado. Es una casita blanca baja regentada por un anciano muy amable y que cuenta con una terraza muy amplia perfecta para el verano. En invierno lo mejor es refugiarse en su interior junto a la estufa que preside el establecimiento. Además de torreznos, podremos disfrutar de una copita de vino (siempre y cuando no vayamos a conducir luego, así que esta vez optaremos por un refresco) y de unos embutidos de altísima calidad. Para los amantes de las hortalizas, tienen unos tomates de la huerta que saben a tomates de los de antes… Tomates de verdad.

Una vez repuestas las fuerzas, volvemos a coger la moto para buscar el último punto de nuestra ruta. Cogemos la M-608 en sentido Manzanares y continuamos por ella unos 25 km hasta coger la salida hacia la A-1 dirección Burgos. Permaneceremos en esta carretera 10 km hasta coger la M-127, que nos llevará hasta coger la M-131 y después la M-133 dirección El Atazar a la altura de El Berrueco.

Durante esta última etapa, que durará una hora aproximadamente, desde que salimos de la autopista hasta El Atazar podremos disfrutar de uno de los paisajes más bonitos de Madrid. Este tramo es uno de esos que son de obligado conocimiento para todo motero que se precie. Eses de subida y bajada con el embalse del Atazar a nuestros pies que harán que nos enamoremos del entorno. Pasaremos por encima de la presa y subiremos al pueblo que comparte nombre con el embalse, de unos 100 habitantes.

Un pueblo empedrado y precioso, donde sus gentes nos acogerán con los brazos abiertos, y donde podremos disfrutar de una comida espectacular en el bar restaurante “ElAthazar” de la plaza del pueblo. Desde cocido y paella por encargo hasta unas buenas raciones… la oferta es amplia. Si tenemos tiempo, no podemos dejar de pasear por las calles del pueblo y perdernos por las numerosas sendas que encontraremos. Especialmente bonita es la zona que lleva al río, donde podremos disfrutar de un buen baño en verano, y de paisajes espectaculares en invierno. Un entorno inigualable que no podremos encontrar en otro lugar.

Aquí finalizamos nuestra ruta, aunque si queréis proseguirla o incluso pernoctar en El Atazar, podéis seguir descubriendo los pueblos de alrededor, con gran encanto, como Patones de Arriba o Bustarviejo.
¡¡¡Disfrutad de vuestras motos!!!