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Seguros decesos coche fúnebre

Es, indudablemente, la póliza que menos gusta contratar. El hecho de suscribir un seguro de decesos implica aceptar el riesgo que con ellos quedará cubierto. Y a nadie le gusta pensar en la muerte. Puede que sea un mal trago, pero a la hora de la verdad, se agradecerá poseer uno.

 

Si a la situación, dura por sí misma, le sumamos el hecho de tener que hacer un desembolso económico tremendo y, por añadidura, la necesidad de comenzar a hacer gestiones burocráticas, la dificultad para soportarla se multiplicará por mil. Por ello, es mejor prevenir y contratar un seguro de decesos. A la hora de hacerlo, hay que dejar claros unos cuantos aspectos.

 

En 2013 se produjeron 303 reclamaciones en los seguros de decesos

 

Según los datos del Informe de Servicio de Reclamaciones de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones 2013, hubo 303 reclamaciones relacionadas con los seguros de decesos. Lo que supone un incremento del 4,06% respecto a los datos de 2012.

De ellas, 45 se refieren a divergencias en la aplicación e interpretación de la póliza contratada, 44 a modificaciones del contrato, capital y sumas aseguradas (34), impago de la prima (18), 11 correspondieron a irregularidades en la declaración del riesgo a la hora de firmar el contrato, 8 a la duración del contrato, 6 a la concurrencia de seguros, 3 al impago de la indemnización y, por último, 13 se debieron a otras materias.

Las listadas son, obviamente, las causas principales de divergencias entre asegurado y asegurador en un seguro de decesos y, por tanto, los aspectos que deberán definirse antes de la firma.

 

Quiénes forman parte de un seguro de decesos

 

En primer lugar conviene aclarar quién es quién en una póliza de decesos. Por un lado está el tomador, que es quién suscribe la póliza. Su rúbrica y la de la compañía aseguradora serán las que oficialicen el contrato. Pero lo que interesa, sobre todo, son los asegurados. Es decir, las personas cuyo fallecimiento provocaría la activación de las coberturas correspondientes.

Lo más habitual en los seguros de decesos es que se opte por la modalidad familiar, con la que se podrán incluir como asegurados a todos los miembros de la familia que se desee. Las tres compañías que, actualmente, controlan el 75% de este tipo de pólizas, Ocaso, Santa Lucía y Mapfre, ofrecen esta variedad.

Esto no es algo, ni mucho menos, nuevo. Hace ya décadas que las aseguradoras apuestan por comercializar esta clase de contratos. Por ello, no es de extrañar que, en algunos casos, alguien se entere en el desgraciado momento del fallecimiento de un familiar, de que la abuela o el abuelo llevan años pagando un seguro de decesos. Mejor sería saberlo antes para, como se verá posteriormente, cerciorarse de la inclusión de una serie de coberturas básicas que, a veces, y sobre todo en las pólizas más antiguas, no están contempladas.

 

Los tipos de prima en los seguros de decesos

 

Aunque la denominación puede variar, ligeramente, de una aseguradora a otra, lo habitual es que existan tres tipos de prima en los seguros de decesos. Se toma prestado el condicionado general de Ocaso Decesos para repasarlas:

 

  • Prima Nivelada: “Se establecerá una cantidad con base en la edad del asegurado en el momento de contratar la póliza”. Los incrementos tendrán que ver con el comportamiento del Índice de Precios al Consumo (IPC). La ventaja de esta modalidad es que la cantidad es muy regular. Cuando se es joven se pagará más de lo que se debe, pero será, proporcionalmente, menos, según se vayan cumpliendo años.
  • Prima Natural: “La prima se determinará cada año en función de la edad real del asegurado”. Lo peor en este caso es que las primas serán bastante altas a partir de los 60 o 65 años.
  • Prima Mixta: mezcla de ambas modalidades.

 

Es importante, para evitar sorpresas posteriores, saber qué tipo de prima es la que se aplica. En ocasiones no habrá opción de elegir, ya que, dependiendo de la modalidad de seguro de decesos que elijamos, llevará aneja una variedad específica de prima. Antes de firmar, hay que preguntar.

 

La suma asegurada en los seguros de decesos

 

Recurriendo ahora al condicionado de las pólizas de decesos de Santa Lucía, se define suma asegurada como “el límite máximo a pagar por el asegurador en cada siniestro”.

 

Lo importante es saber que si el entierro (con todo lo que ello conlleva) tuviera un coste final inferior a la cantidad asegurada, la compañía tiene que entregar la diferencia a los beneficiarios o familiares.

 

Puede suceder también que los familiares no quieran usar la funeraria designada por la compañía; o que, por causa de fuerza mayor, la aseguradora no pueda prestar los servicios objeto de cobertura en la póliza de decesos. En ambos casos también se le dará a los familiares la suma asegurada.

 

Los servicios funerarios en los seguros de decesos

 

A colación de lo anterior, y para el caso de pólizas antiguas, es importante informarse acerca de las coberturas exactas del seguro, puesto que, en algún caso, puede suceder que no estén cubiertos todos los gastos derivados del servicio fúnebre: sepelio, incineración (si así se decide), velatorio, traslados al cementerio, féretro, gestión de documentos, etc.

Aspecto este nada fútil a tenor de los datos que se extraen del informe publicado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en octubre del año pasado.

 

Según este estudio, el precio medio de un sepelio en España es de 3.545 euros.

 

Las ciudades en las que morirse sale más caro son Barcelona (6.441 euros) y Tarragona (5.323 euros). En la parte contraria de la balanza se encuentran Cuenca (2.261 euros), Santa Cruz de Tenerife (2.397 euros) y Las Palmas de Gran Canaria (2.662 euros).

 

Otras garantías de los seguros de decesos

 

Como sucede en otros muchos ramos, existen coberturas adicionales en las pólizas que muchos tomadores desconocen. Garantías reflejadas en los condicionados generales que, craso error, nunca suelen leerse enteros.

En los seguros de decesos, algunas de estas garantías menos conocidas son el traslado en ambulancia, en caso de accidente o enfermedad grave, desde el lugar de los hechos hasta el centro hospitalario más cercano. También el desplazamiento de un familiar si el asegurado es ingresado en un hospital fuera de su ciudad de residencia.

Las coberturas anteriores, como las que se reflejarán ulteriormente, suelen estar incluidas en todas las pólizas, aunque, como es obvio, variarán de una aseguradora a otra.

Habitualmente está también cubierta la repatriación del asegurado si sufre una enfermedad grave o accidente en el extranjero. En muchas pólizas se incluye también una indemnización por días de hospitalización y el asesoramiento legal.

Asimismo, la indemnización a la que tendrá derecho el asegurado si sufre un accidente es variable. El 100% de la suma asegurada en las condiciones particulares en caso de fallecimiento por accidente, un capital adicional se abonará si se trata de muerte en accidente de circulación. También oscilará el importe a pagar si el asegurado sufre invalidez permanente por accidente o invalidez permanente por accidente de circulación.

En cuanto a los riesgos excluidos, por regla general la aseguradora no se hará cargo de las consecuencias derivadas de conflictos armados, motines y tumultos populares, además de inundaciones de carácter catastrófico, huracanes, tempestades, movimientos sísmicos, escapes radioactivos, etc.

 

Aunque no sea, ni mucho menos, plato de buen gusto, es conveniente suscribir una póliza de este tipo. Llegado el infausto momento nada quitará la pena, pero, por lo menos, no habrá de qué preocuparse y el bolsillo permanecerá imperturbable.

 


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