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Tarjetas de crédito

Tienes una, o varias, tarjetas de crédito. Y contarás también con algún seguro, además de los obligatorios (seguro de coche o incendios). Así que debes saber que con bastante seguridad estás pagando dos veces por la misma protección en determinadas situaciones. Y no están los tiempos para pagar de más, y menos por los seguros...

 

No te preocupes, que no te sucede a ti solo. Se calcula que el 90% de los titulares de tarjetas de crédito desconocen qué seguros lleva incorporado ese medio de pago.

Este análisis está centrado en las tarjetas de crédito, ya que los medios de pago de la modalidad de débito normalmente no cuentan con seguros incluidos. Pero no está de más que compruebes qué coberturas ofrece tu tarjeta de débito.

Aunque por lo general se trata de pólizas gratuitas, la mayor parte de las entidades financieras repercuten su coste en lo que cobran por concepto de mantenimiento de las propias tarjetas de crédito. Así que no piensen que porque el seguro sea gratuito no te cuesta realmente dinero, porque la tarjeta de crédito no la regalan.

 

El 90% de los titulares de tarjetas de crédito desconocen qué seguros lleva incorporado ese medio de pago

 

Es cierto que, generalmente, es gratis el primer año, pero luego tiene una cuota de mantenimiento que oscila entre los seis euros anuales y los 40 euros, para la modalidad estándar, y a partir de 180 euros para las versiones Oro y Platino.

Algunas entidades prefieren establecer un importe inicial para la emisión de la tarjeta de crédito, que se corresponde en lo que otras es la comisión anual de mantenimiento del medio de pago.

Normalmente, la renovación de la tarjeta de crédito, por períodos anuales a partir del segundo, también implica un coste para el cliente. Unas entidades financieras prefieren incluirlo ya en la comisión de mantenimiento, pero otras aplican una tasa específica por la renovación de la tarjeta. Así que puedes comprobar que el seguro que incorpora tu tarjeta de crédito puede ser gratis, pero en realidad lo estás pagando tú, al menos parcialmente.

 

Examina el contrato de la tarjeta de crédito

 

El primer paso para ahorrar con los seguros es, por tanto, conocer exactamente qué cubre tu tarjeta de crédito. La información relativa a estos seguros está incluida en el contrato que la entidad financiera proporciona al cliente al emitir la tarjeta. Si no tienes las cosas muy claras, acude a la sucursal de la entidad financiera en la que contrataste tu tarjeta de crédito para que te den toda la información, y toda la documentación, que necesitas.

Aquí ya tienes una vía adicional de ahorro, porque la tarjeta puede incorporar seguros que no te interesen nada. Es el momento de negociar con el banco la supresión de esas pólizas, en la medida que sea posible porque se trata generalmente de contratos estandarizados masivos, y a cambio pagar menos por la tarjeta.

 

Es casi imposible conocer el coste real de los seguros incorporados a tu tarjeta

 

En cualquier caso, debes tener muy claro que es casi imposible conocer el coste real de los seguros incorporados a tu tarjeta. Porque los tipos de pólizas vinculadas a las tarjetas de crédito tienen uno de los niveles más altos de opacidad del mercado financiero y asegurador. Por lo general, el cliente desconoce la prima que se paga por ellos porque ésta la asume el banco emisor de la tarjeta, ya que el tomador del seguro es la entidad emisora del medio de pago como contratante de un seguro colectivo para sus clientes.

Para que lo entiendas, al contratar la tarjeta de crédito te incorporas a seguros colectivos suscritos por la entidad financiera con una compañía aseguradora, generalmente del mismo grupo o especializada en este tipo de operaciones.

 

Los seguros que hay detrás de tu tarjeta de crédito

 

Al leer el contrato de la tarjeta descubres, como por arte de magia, que estás protegido ante determinadas situaciones. Y que lo estás sin que lo sepas, lo cual es bastante absurdo. La situación más común es contratar un seguro de viaje, cuando por el hecho de contar con una tarjeta de crédito ya tienes esta cobertura. Sobre todo, si el viaje lo has pagado con la tarjeta de crédito.

 

La situación más común es contratar un seguro de viaje, cuando la tarjeta de crédito ya suele disponer de esa cobertura

 

Entre los seguros que figuran en tu tarjeta de crédito (cada entidad financiera tiene, en esto como en otras cuestiones, su estrategia comercial), podemos encontrar:

 

  1. Seguros de Viaje: en muchos casos se ofrecen indemnizaciones y reembolsos de los gastos de la compra del billete por demoras o por cancelaciones de vuelos o de trayectos de tren o de autobús.
  2. Seguro de Vida con cobertura de fallecimiento: Este seguro está en la práctica totalidad de las tarjetas de crédito. Aunque generalmente está destinado a cubrir el saldo de la tarjeta en el momento del fallecimiento del titular del medio de pago, en muchas se ofrece como un seguro de protección familiar ante las consecuencias provocadas por la muerte del padre o de la madre.
  3. Seguro de pérdida de equipaje: Suele cubrir la pérdida total y parcial del equipaje.
  4. Seguro de daños al equipaje: Contempla una indemnización por el deterioro que pueda sufrir el equipaje durante el viaje.
  5. Seguro por robo o extravío: Cubre cualquier cargo que se realice a la cuenta corriente a la que está asociada la tarjeta de crédito hasta 72 horas antes de la notificación que deberás realizar al banco en caso de producirse alguna de esas situaciones. Esta póliza no te exime de la obligación de avisar al banco o a la red de la tarjeta lo antes posible tras descubrir que has perdido o te han robado el plástico.
  6. Seguro contra fraudes: Opera de forma similar a la cobertura en caso de robo o extravío. Cubre la clonación y los pagos con la tarjeta que no hayan sido reconocidos por el titular de ésta, entre otros usos fraudulentos. Pero mira bien la letra pequeña, porque en la mayoría de las entidades esta cobertura solamente tiene validez en caso de robo o extravío.
  7. Seguro por accidentes en viajes: Generalmente cubre los accidentes y las enfermedades provocadas por éstos que sufran el titular de la tarjeta, el cónyuge y sus descendientes. También suelen cubrir gastos de emergencia médica, asistencia de urgencia o traslado anticipado al país de origen por problemas de salud generado por un accidente durante el viaje o la estancia en el destino.
  8. Seguro de protección de compra: Cubre al titular frente a eventuales inconvenientes con los productos que ha adquirido pagando con la tarjeta de crédito. Por ejemplo, que el producto tenga algún defecto, o que cuando lo has recibido estaba roto o incompleto. De nuevo hay que mirar con mucha atención la letra pequeña, porque esta cobertura, muy interesante para el que compra muchas cosas pagando con la tarjeta de crédito, tiene una vigencia temporal muy acotada. Lo mismo que las condiciones de entrada en funcionamiento de esa protección, ya que en muchos casos solamente cubre la rotura del bien adquirido como consecuencia de un accidente.
  9. Atraco en el cajero automático: algunas tarjetas de crédito incorporan una protección para el caso de que, en el momento de que estés retirando dinero en efectivo de un cajero automático, sufras un robo.

 

Ahorra evitando duplicidades de coberturas

 

¿A que no te imaginabas que tu tarjeta de crédito incorporaba tantos seguros? Pues has encontrado una vía para ahorrar en seguros, evitando pagar dos veces por la misma protección. Así que, antes de contratar un seguro, analiza bien si ya cuentas con esa cobertura a través de la tarjeta de crédito.

 

Antes de contratar un seguro, analiza bien si ya cuentas con esa cobertura a través de la tarjeta de crédito

 

Si ya cuentas con dos seguros, el que has contratado tú directamente con una compañía aseguradora y el que acabas de descubrir que tienes en la tarjeta de crédito, las comparaciones entre los dos productos son obligadas. Tienes que analizar las prestaciones de cada una de las dos pólizas, prestando especial atención a la letra pequeña, a las limitaciones, a las exclusiones. Y no limitarte a fijarte única y exclusivamente en el precio, porque con mucha seguridad no logres averiguar el coste real de la cobertura incluida en la tarjeta de crédito.

 

Cuidado con la letra pequeña del seguro

 

Los seguros varían de una entidad financiera a otra y de una tarjeta de crédito a otra, incluso entre medios de pagos emitidos por el mismo banco. Los beneficiarios de estos seguros serán en primera instancia el titular de la tarjeta. En caso de fallecimiento del mismo, el beneficiario será en primer lugar su cónyuge, en segundo lugar los hijos en partes iguales, en tercer lugar los padres y en cuarto lugar otros herederos legales que hayan sido establecidos previamente bajo un testamento.

Es muy importante detenerse en la letra pequeña de los seguros asociados a la tarjeta de crédito. Con las limitaciones y exclusiones que siempre existen en estas pólizas, debes tener muy claro que las coberturas no se aplicarán en el caso de guerras, suicidio, accidentes mortales causados o provocados por los beneficiarios, accidentes bajo los efectos del alcohol, drogas o estupefacientes, etc.

 

Los seguros, un servicio poco valorado por el cliente

 

Llama la atención que el titular de una tarjeta de crédito valora poco los seguros que están incorporados en este medio de pago. El tercer Informe Tecnocom sobre Tendencias en Medios de Pago, realizado en colaboración con la consultora Analistas Financieros Internacionales (AFI), muestra que solamente el 17,1% de los españoles usuarios de tarjetas de crédito valora, por encima del resto de atributos, los seguros de Viajes y de Accidentes ligados a éstas.

El 35,7% de los clientes elije las tarjetas de crédito por las comisiones. Y el 42,6% valora sobre todo la posibilidad de obtención de descuentos en las compras. Prácticamente nadie opta por una tarjeta de crédito basándose en los seguros que están incorporados a ella. Otra muestra más del desconocimiento que existe sobre los seguros en las tarjetas de crédito.

Este dato te puede ayudar a decidir con qué seguro te quedas, con el de la tarjeta de crédito o con el que has contratado con una compañía aseguradora, si es que tienes posibilidad real de elección. Recuerda que en muchas tarjetas de crédito las condiciones del contrato están estandarizadas, vienen así de fábrica, para entendernos. Y no podrás modificarlas.

 

Si el seguro de la tarjeta se acomoda a tus necesidades reales, no dudes en cancelar la póliza contratada por ti con una compañía de seguros

 

Si el seguro de la tarjeta se acomoda a tus necesidades reales, no dudes en cancelar la póliza contratada por ti con una compañía de seguros. En este caso, hazlo siempre en tiempo y forma, porque hay que dar un preaviso a la entidad aseguradora antes del vencimiento de la póliza, generalmente de dos meses.

No sea que, por tu afán de ahorrar en seguros, te cueste más la cancelación de unas pólizas que lo que vas a lograr de reducción de gastos en estas coberturas.

 


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