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Seguridad Social

El sistema de pensiones español se encuentra en un grave peligro debido a varios factores como son la reducción del número de cotizantes, la baja natalidad o el aumento de la esperanza de vida, según se desprende de un informe elaborado por el Instituto de Estudios Fiscales, organismo dependiente del Ministerio de Haciencia y Administraciones Públicas.

 

El citado informe concluye señalando que la cuantía de las futuras pensiones deberá reducirse en un 45% para poder garantizar la supervivencia del sistema público de protección social.

Una de las características de nuestro sistema es que se trata de un sistema de reparto, por el cual si existe una proporción suficiente de trabajadores que cotizan para pagar las pensiones de los jubilados existentes en ese momento, funciona correctamente.

¿Cuál es el problema? Pues que basándonos en este modelo es de esperar que en un futuro no muy lejano en número de cotizantes sea insuficiente para mantener las pensiones debido al descenso de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida.

Hasta ahora, la Seguridad Social estaba logrando situaciones de superávit en las cuentas, pero debido al descenso del número de cotizantes estamos viendo una caída en picado desde el año 2008, agravando el riesgo para el Fondo de Reserva que registró pérdidas en 2011.

 

Dos posibles soluciones

 

Tal y como se desprende del informe antes mencionado, tenemos dos opciones:

  1. Tomar medidas que permitan aumentar los ingresos vía cotizaciones.
  2. Reducir los gastos mediante la reducción de la cuantía de la pensión que recibe el pensionista o el periodo de disfrute de ésta.

Debido a la situación de crisis que vive actualmente nuestro país y la continua subida de impuestos, la primera opción podemos darla por desechada. Nos queda la segunda.

 

Reducir las pensiones

 

Si nos decantamos, lo que parece lógico, por esta segunda opción, nos encontramos con dos modelos posibles: mecanismos automáticos o ad-hoc.

  1. Los ajustes ad-hoc se realizan en un determinado momento de tiempo para mantener la solvencia de los programas de seguridad social, pero tienen un riesgo político considerable, ya que son desconocidos tanto el momento en que se realiza la reforma, así como la magnitud de los efectos que estos van a tener.
  2. Los mecanismos automáticos, mucho más amables, se basan en la modificación automática de de las fórmulas utilizadas para calcular las pensiones en función de la evolución económica y demográfica y del estado de la financiación del sistema de seguridad social. Si alguna de estas variables sufre modificaciones, los mecanismos automáticos actúan ajustando el sistema.

 

Planes de pensiones privados

 

Ante este panorama puede ser una buena opción tener un plan de pensiones que nos ofrezca una mayor seguridad de ingresos para cuando nos llegue el momento de la jubilación.

Básicamente los planes de pensiones se pueden reducir a dos: renta variable y renta fija. En general para los más jóvenes se recomienda tener uno plan de renta variable ya al final tienen más tiempo para amortiguar las posibles caídas y, al final, la rentabilidad es mucho mayor.

Los de renta fija nos ofrecen una rentabilidad menor pero garantizada, por lo que dependerá de cada uno elegir la que más se ajuste a sus necesidades y preferencias.  

 

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