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herencias en España

No es oro todo lo que reluce. Tradicionalmente las herencias eran sinónimo de buena suerte puesto que, a veces de manera inesperada, se producía un gran aumento de nuestro patrimonio. En los últimos años todo esto ha cambiado y hay que tener cuidado de que no esten "envenenadas".

 

Con la crisis económica, cada vez son más las personas que renuncian a la herencia ante el miedo de que existan números rojos. Así, desde 2007 el número de renuncias se han incrementado un 110%, pasando de 11.047 actos a 23.228 en 2012, según el Centro de Información Estadística del Consejo General del Notariado. 

 

Ante esto, ¿qué hacer si tenemos la “suerte” de que nos toca una herencia? Lo primero que debemos averiguar es el estado económico del fallecido. Esto es, si nos ha dejado más deudas que ingresos. Se trata de un riesgo muy actual ante el que hay que tomar precauciones. En estos casos, de no renunciar podríamos vernos obligados a pagar las deudas incluso con nuestro propio patrimonio.

 

Ante esta situación, lo más fácil y evidente es renunciar a la herencia. Pero hay otros pasos previos que podemos dar. Si no sabemos el estado en el que se encontraba el fallecido, podemos aceptar la herencia en lo que se llama "a beneficio de inventario".

 

Ni más ni menos significa que aceptamos la herencia con la condición de que lo que ingresemos sea superior a lo que tendríamos que pagar. Por ejemplo, si resulta que en la herencia tenemos derecho a una casa valorada en 200.000 euros pero además tenemos que pagar 300.000 por otras deudas, pues no parece que hayamos tenido mucha suerte.

 

De esta manera, la persona que acepta la herencia solamente pagará las deudas con lo que haya ingresado de la misma. Parece una solución bastante consecuente.

 

¿Qué sucede si se renuncia a la herencia?

 

Si optamos directamente por esta vía hay que saber que exige unos trámites. En primer lugar tenemos que llevar a cabo una renuncia formal a través de una escritura pública que ha de hacerse ante notario. Esto es, el notario debe certificar que se ha renunciado de manera expresa.

 

Pero aquí no acaba todo. Si los herederos directos renuncian, la herencia pasa a los siguientes por orden de sucesión. Sí, es lo que todos estamos pensando. También ellos tendrán que renunciar por expreso y así sucesivamente hasta que ya no quede nadie.

 

Llegados a este punto es el Estado al que le corresponde administrar la “patata caliente”. De igual manera, como antes hemos señalado, solo responderá “a beneficio de inventario”.

 

Pagar por la herencia

 

Como en este país se paga por todo, el impuesto de sucesiones es otro de los motivos por los que la gente renuncia a las herencias. Este impuesto consiste en abonar un porcentaje del valor neto de los bienes y derechos recibidos que varía entre el 7,5 y el 34%.

 

Como este impuesto está transferido a las Comunidades Autónomas, cada una pone el que le parece mejor. En algunos casos como Madrid, se aplica simplemente el mínimo. Además, aplica bonificaciones del 99% del tributo si se lleva a cabo en el ámbito familiar.

 

Otras como Castilla-La Mancha, Galicia, Valencia, Baleares y La Rioja tienen bonificaciones por encima del 90%.

 

En definitiva le corresponde a cada “agraciado” investigar cuidadosamente si ese “regalo” es tal o, por el contrario, supone una maldición.