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Casa habitada

Durante mucho tiempo la economía española se ha centrado en el ladrillo. No eran pocos los que invertían sus ahorros en pisos para después venderlos o alquilarlos y hacer así fortuna, pero en el contexto actual de crisis y estallido de la burbuja inmobiliaria, muchos pisos que se han quedado vacíos, y mantenerlos así es perder mucho dinero en agua, la luz, el gas, IBI, el impuesto de basuras y un largo etcétera. ¿Cuánto cuesta tener una casa vacía?

 

Viviendas vacías en España

 

Según el INE, en 2011 en España había un total de 25.208.623 viviendas. Esta cifra se incrementó en 4.262.069 (un 20,3%) en una década, lo que claramente indica un gran ritmo de construcción.

 

El 71,7% de las viviendas son principales, el 14,6% son secundarias y el 13,7% están vacías. El número de viviendas vacías aumentó en 2011 un 10,8% hasta legar a las 336.943.

 

Las comunidades autónomas con mayor porcentaje de viviendas vacías fueron Galicia, La Rioja y Murcia. Por el contrario, Madrid, Navarra, País Vasco, Ceuta y Melilla fueron las que menos. El 29,7% de las viviendas vacías tienen 50 o más años.

 

Gastos de las casas vacías en España

 

En primer lugar nos encontramos con el Impuesto de Bienes e Inmuebles, que suele ser el más caro y el que más nos cuesta pagar. La media de este impuesto en España se sitúa en los 789 euros, aunque las diferencias son muy grandes dependiendo de la localidad en la que esté situada la casa.

 

Otro dato relevante es que el recibo del IBI por una vivienda unifamiliar es un 34% más caro que el de una vivienda colectiva. De esta manera, mientras que la media nacional se sitúa en los 339 euros para las viviendas colectivas, las viviendas unifamiliares pagan 1239 euros.

 

Por otro lado nos encontramos con otra partida obligatoria que es la del seguro del hogar obligatorio. Esta póliza oscila entre los 160 y los 200 euros dependiendo de la aseguradora. Aproximadamente pagaríamos unos 180 euros al año por una vivienda que tuviera 95 metros cuadrados.

 

Respecto a las hipotecas nos encontramos con ventajas e inconvenientes. Por empezar por lo positivo, el Euribor (principal referencia para fijar el tipo de interés de los préstamos hipotecarios concedidos por las entidades de crédito españolas) está más bajo que nunca. Así, con un Euribor al 0,484% aplicado a una hipoteca media de 120.000 euros a devolver en veinte años, cuya revisión anual toque ahora, verá reducida su cuota unos 44 euros.

 

El problema, aunque se está solucionando, son las cláusulas suelo a través de las cuales las entidades financieras nos han estado cobrando unos tipos exagerados. Como el Tribunal Supremo las está anulando, conviene que cada uno revise su hipoteca para ver lo que se puede ahorrar.

 

Por otro lado las hipotecas actuales, a pesar de que el Euríbor esté tan bajo, no son atractivas puesto que obligan a contratar unos diferenciales con respecto a ese índice que se harán difícilmente sostenibles si el Euríbor vuelve a subir a niveles del 5% o más.

 

Además deberemos calcular cuánto nos costarán los gastos de mantenimiento propios de cualquier vivienda, como pequeñas reparaciones.

 

De todo esto podemos deducir que no resulta barato ni indiferente tener una vivienda sin utilizar. Al final su coste nos puede salir mucho más cara que una vivienda habitual.