acierto.com
Montoro

El ministro de Economía, Luis de Guindos, repite por donde va que su idea es “dejar el IVA tal y como está”. Con los precedentes existentes en sus pulsos con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, habrá que irse preparando ya para una subida escalofriante del IVA, pues los ha perdido todos. El Informe Lagares, elaborado por un comité de expertos al que el Gobierno pidió una propuesta de reforma fiscal, defiende una subida del IVA reducido del 10% al 21%. Más del doble.

Esto se traducirá en una cesta de la compra 342 euros anuales más cara para la familia media española. Esa subida del IVA reducido afecta a productos tan básicos como el pollo, la carne de cerdo, el pescado fresco, el arroz, los zumos y refrescos o el aceite. Y también a las conservas, al azúcar, las pastas, la bollería. Y a la comida preparada para bebés. Incluso a las chucherías. Se trata de productos que constituyen el 65% de la alimentación diaria de una familia en España, según la Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística.

De los 342 euros anuales que se encarece la cesta de la compra, 120 euros corresponden a las carnes. El pescado será 35 euros más caro. El agua mineral y el que se consume en la vivienda aporta 17 euros. Los yogures, otros 11 euros.

Todos estos cálculos no tienen en cuenta que al pasar el IVA reducido del 11% al 21%, los costes de producción agrarios y ganaderos se disparan. Esto implica a las semillas, los fertilizantes, los herbicidas, el agua para el riego y para el consumo de los animales, los plásticos de los invernaderos, todos los productos utilizados para el engorde animal, los medicamentos, y una extensa lista de productos.

Ese encarecimiento de los costes de producción generará una espiral de alzas de precios de muchos productos. Subidas que se trasladarán al consumidor más pronto que tarde.

Porque la situación de las empresas no está como para soportar, siquiera parcialmente, una subida del IVA de estas características. En algún caso concreto, para promocionar una determinada empresa o un producto concreto, puede decidirse que el encarecimiento provocado por el alza del IVA no se traslade al consumidor. Pero no va a ser la estrategia generalizada de las empresas, porque sus cuentas de resultados no son lo suficientemente boyantes como para asumir esos costes.

La factura del IVA la terminará pagando el consumidor. Porque, además, una subida del IVA es más fácil de aplicar. A la hora de hacer la compra, el consumidor ve que los productos son más caros, pero no sabe realmente si esa subida es por el IVA o porque el comercio ha subido los precios.

El alza de 11 puntos del tipo reducido del IVA no sólo encarecerá la cesta de la compra de las familias españolas. También afectará a la limpieza de parques, al tratamiento de aguas residuales. Incluso a las gafas, ya que el Gobierno tiene pendiente de reclasificar este producto por una sentencia europea.

 


SEGUROS: ¿Sabías que puedes ahorrar fácilmente hasta 500 euros?