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El valor venal del coche

Antes de entrar en materia, vamos a dejar claro qué es el valor venal de un vehículo. Nos referimos a éste cuando el coche haya sufrido un percance como un accidente o un incendio. El valor venal es el valor del coche en el momento del siniestro.

 

Una vez hecha la aclaración, comenzaremos por el principio: cuando se contrata un seguro a Todo Riesgo, el tomador puede pensar que, si sufre un siniestro y el vehículo es declarado siniestro total (sucede cuando el coste de la reparación es superior al valor venal), recibirá una indemnización por el valor del vehículo como si fuera nuevo. En ocasiones es así, pero no siempre, y es algo que se debe tener muy en cuenta antes de rubricar cualquier póliza con esta garantía. Hay que leer bien la letra pequeña.

Cada aseguradora estipula unas características propias para sus seguros de coche a Todo Riesgo, en lo que se refiere al importe que entregará al asegurado en caso de siniestro total; sin embargo, las ofertas en general no suelen diferir demasiado de ésta: durante los dos primeros años de vida del vehículo abonarán el valor de nuevo. El tercer y el cuarto, el llamado valor venal mejorado. De ahí en adelante, el valor venal. De este último ya hemos hablado, pero, ¿y los anteriores?

  • Valor de nuevo: lo que cuesta el mismo vehículo nuevo, incluidos los impuestos. También abonarán los accesorios siempre y cuando estén incluidos en la póliza.
  • Valor venal mejorado: éste dependerá de cada compañía. En algunas es el valor venal más un 30%. En otras más el 50% de la diferencia entre este valor y el de nuevo. El condicionado debe explicar con claridad este punto.

 

No estoy de acuerdo con el valor venal del coche

 

Hasta aquí todo está claro. El problema en todo este asunto llega cuando tenemos un siniestro y, tras el peritaje, la compañía decide declararlo siniestro total. Al tener el coche ya algunos años de vida, lo que ofrece la aseguradora es el valor venal, pero nosotros no estamos de acuerdo con la cantidad propuesta en concepto de indemnización. ¿Qué podemos hacer en ese caso?

Las opciones no son muchas, no nos vamos a engañar. Pero si realmente nos parece injusta la cantidad que nos ponen encima de la mesa, debemos reclamar. No seremos ni los primeros ni los últimos que lo hacen y que, incluso, consiguen una cantidad mayor.

La primera opción es intentar arreglarlo, dicho llanamente, “por las buenas”. Es decir, tratando de negociar con la compañía. Es éste, en muchos casos, un trámite necesario que hay que pasar antes de tomar medidas de mayor enjundia. Si esto no funciona (como suele ser habitual) tenemos la opción de encargar una tasación unilateralmente y presentar la documentación correspondiente en la compañía.

Si ésta sigue sin dar su brazo a torcer podemos recurrir al artículo 38 de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro. Reza éste que “si no hubiera acuerdo, cada parte designará un perito, debiendo constar por escrito la aceptación de éstos”. Puede que los peritos lleguen a un acuerdo y, por supuesto, existe la opción de que no sea así. En ese segundo caso la ley ofrece una vía alternativa: “cuando no haya acuerdo entre los peritos, ambas partes designarán un tercer perito de conformidad, y de no existir ésta, la designación la hará el juez”.

Sigue el artículo 38: “el dictamen de los peritos, por unanimidad o por mayoría, se notificará a las partes de manera inmediata y en forma indubitada, siendo vinculante para éstos, salvo que se impugne judicialmente por alguna de las partes”.

Sucede en algunos casos que, después de todo, seguimos sin estar de acuerdo. Nos queda entonces la opción de la reclamación judicial. Y después… esperar.

 

No acepto el valor venal porque quiero arreglar el coche

 

En los casos anteriores hemos partido de la base de que el tomador acepta que su vehículo es siniestro total y, por ende, admite que la resolución del siniestro consista en recibir una indemnización por parte de la compañía. Pero también puede suceder que la aseguradora declare el vehículo siniestro total y nosotros no estemos de acuerdo. Es decir, que queramos arreglar el coche.

Se nos abren de nuevo las opciones anteriormente mencionadas, y una más. Quizá la menos aconsejable, y más en tiempos de penurias económicas como los actuales: arreglar el coche, abonar nosotros la factura, y presentar ésta por vía judicial. También cabe la posibilidad de que tengamos un taller de confianza y emitan una factura proforma; aunque esta segunda opción, al no ser una factura real, puede ser utilizada en beneficio propio por el perito de la aseguradora que tratará de reducir considerablemente el importe en ella reseñado.

 

La aseguradora no siempre tiene la razón

 

Para dar un hilo de esperanza a los que se encuentren inmersos en una situación como la comentada, hay que decir que, aunque sea pocas veces, la aseguradora no siempre gana.

En líneas generales, el mejor consejo es que mire con detenimiento la letra pequeña del condicionado de su seguro de coche. No obstante, hay una regla no escrita que dice que no se debe asegurar el vehículo a Todo Riesgo a partir del cuarto año de vida del mismo, o del momento en que la compañía en cuestión abone el valor venal simple.

Cada aseguradora establece sus condiciones. Puede buscar y hallar la que más convenga a sus necesidades. Pero si va a comenzar a leer letras pequeñas, al menos hágalo en el comparador con más aseguradoras del mercado, sin salir de casa, en Acierto.com

 


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