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Rueda pinchada

Examinar la letra pequeña del seguro con atención puede ayudarte a ahorrar dinero y muchos disgustos con el seguro y con muchos otros productos y servicios. En el caso de una póliza, hay un Condicionado General y otro apartado llamado Condiciones Particulares. Es en el Condicionado General, que puede tener medio centenar de páginas, donde suele estar la letra pequeña, pueden surgir problemas de interpretación y donde brotan los conflictos entre la aseguradora y el cliente.

 

Lo primero que hay que tener en cuenta es que un seguro, como cualquier otro producto o servicio, ha de contratarse bien, sin prisas, analizando todos los detalles, de forma que el cliente quede satisfecho y pueda comprobar que cualquier incidencia que pueda afectarle a su persona, a su familia o a su patrimonio está contemplada y cubierta, con independencia del tamaño de la letra que se utilice en el contrato de la póliza,

 

Europa impone nuevas normas en el seguro

 

El Parlamento Europeo ha aprobado la Directiva de Mediación de Seguros, más conocida como IMD II, que busca mejorar la venta de pólizas mediante la introducción de requisitos de información estandarizada. Las informaciones engañosas y la letra pequeña se verán notablemente dificultadas por la nueva norma.

Antes de firmar una póliza, el cliente deberá recibir información estandarizada y en un lenguaje fácil de entender sobre el tipo de seguro que quiere contratar. Esa información debe incluir sus derechos y sus obligaciones, los riesgos cubiertos y los excluidos en la póliza, las modalidades de pago y las primas.

El texto establece también que cuando un seguro se vende como parte de un paquete junto con otros servicios o productos, debe darse al cliente la oportunidad de comprarlos por separado o en bloque, en función de sus necesidades, y éste recibir información sobre las primas, el precio y el riesgo de cada uno por separado.

 

Siniestro total del coche: así funciona la letra pequeña

 

¡Ya es mala suerte! Has tenido un accidente y el vehículo es declarado siniestro total. Vamos, que está para llevarlo al desguace. Lógicamente, ahora quieres saber cuánto dinero te va a pagar la compañía de seguros. Y aquí es donde se puede comprobar la importancia de la letra pequeña en el seguro de coche. Sobre todo, de leerse bien las condiciones del seguro antes de contratarlo.

Porque puede ser, aunque no es lo más habitual, que tu póliza regule que la indemnización por siniestro total del vehículo se calcule por el valor de nuevo. Esto significa que la aseguradora te pagará lo mismo que cuesta un vehículo con las mismas características que el tuyo siniestrado, incluyendo todos los impuestos (IVA, matriculación), los accesorios no de serie siempre y cuando los tengamos declarados en la póliza.

Si es valor a nuevo, pueden darse dos situaciones: que la compañía de seguros te entregue otro coche, o que te abone el dinero equivalente. Aunque muchas compañías no suelen informar de esto, siempre debe existir la opción para el cliente de coger el dinero.

La valoración de siniestro total varía en función de la antigüedad del coche. Lo normal es que el primer año casi todas las compañías valoren a valor de nuevo y a partir del quinto año la mayoría fije el valor venal.  Si bien hay excepciones, por norma general las mayores diferencias se dan en la valoración de vehículos que tienen entre dos y cuatro años de antigüedad.

Pero puede ser que lo que aparezca en la póliza es el concepto de valor de mercado o valor de reposición. La cantidad que te pague la aseguradora dependerá, por tanto, del valor que tenga el coche, con la mismas características y antigüedad (que se cuenta no cuando tú lo compraste sino cuando se matriculó por primera vez el vehículo), incluyendo los accesorios no de serie siempre que estuvieran descritos en la póliza. Para entendernos, tu compañía de seguros te dará por tu coche lo mismo que si lo compraras ahora mismo en los mercados de segunda mano.

 

El valor venal es lo mismo que el de mercado o de reposición, pero con un matiz...

 

Es mucho menos dinero que el valor de nuevo, pero te puede hacer un apaño. Pero la letra pequeña se puede enredar. Y aparece el valor venal. Es lo mismo que el valor de mercado o de reposición, pero con un matiz  que puede ser negativo para el asegurado. Es el valor que tiene el coche, con las mismas características y antigüedad, incluyendo los accesorios no de serie siempre que estuvieran descritos en la póliza, si se vendiera en el mercado justo antes del siniestro. Parece lo mismo que el valor de mercado, pero no lo es. Es más, la diferencia entre el valor de venta respecto al de compra oscila entre un 20% y un 30% menos.

Para liar más las cosas, algunas compañías utilizan el valor venal mejorado. Unas aplican un porcentaje adicional al valor venal. Otras utilizan otras fórmulas. Y además tienes que comprobar en qué situaciones se aplican los diferentes conceptos. Porque no es raro que en un seguro se aplique el valor de nuevo en caso de incendio del coche, pero se opte por el valor venal en daños propios o en robo.

¿Cómo sabes cuál es el valor que aparece en tu póliza? En las Condiciones Particulares. Pero la letra pequeña es fundamental. Imagínate que tu coche, asegurado nada más comprarlo, valía 18.000 euros. Si la póliza se regula por el valor venal, la aseguradora no dará por tu automóvil más de 12.000 euros. En ese momento, te acordarás de lo importante que es leer la letra pequeña de un contrato antes de firmarlo.

La valoración de siniestro total varía en función de la antigüedad del cocheo normal que el primer año, casi todas las compañías valoren a valor de nuevo y a partir del quinto año la mayoría fijen el valor venal.  Si bien hay excepciones, por norma general las mayores diferencias se dan en la valoración de vehículos con 2 a 4 años de antigüedad.

 

Hogar: el seguro no cubre la negligencia del cliente

 

La letra pequeña no existe solamente en el seguro del coche. Está en todos los seguros. Pero es muy habitual en el seguro de hogar. Los asegurados no saben cuáles son las limitaciones y las exclusiones de la póliza contratada. Dentro de las exclusiones podemos encontrar que el seguro no cubre los daños generados por un siniestro si fue ocasionado por negligencia del asegurado. Y hay que comprobar que se cubra un siniestro por el deterioro normal del bien en función al paso del tiempo o su uso. Los problemas de humedad, tan habituales en muchas viviendas, generalmente tampoco están cubiertos por el seguro, salvo que estén ocasionados por una inundación.

 

La letra pequeña no existe solamente en el seguro del coche. Está en todos los seguros...

 

Además, cada uno interpreta las situaciones barriendo para casa. Algunos seguros se hacen cargo del coste de cambiar de cerradura solamente si ésta ha sido forzada. Otros la sustituyen únicamente en caso de pérdida o robo de las llaves.

Moraleja: antes de tener que soportar sinsabores o inconvenientes, no firme el contrato del seguro Multirriesgo Hogar sin leer con detenimiento las condiciones, las coberturas, las limitaciones y las exclusiones. Hasta la letra pequeña.

 

Vida: el seguro no cubre los deportes de riesgo y correr puede serlo

 

Esta historial es real como la vida misma y sirve perfectamente para ilustrar la importancia de la letra pequeña en el seguro de vida. Una persona aficionada a participar en carreras populares ve cómo otro corredor se lesiona en una de estas competiciones. Y cuando llega a su casa decide examinar con atención su seguro de Vida para ver qué pasa si le sucede algo durante una carrera. Y se fija en la letra pequeña, que dice que el seguro no se hará cargo de situaciones provocadas por la práctica de deportes de riesgo.

¿Correr es un deporte de riesgo? Pues depende cómo se interprete. Este asegurado, con muy buen criterio acude a la sucursal del banco donde contrató ese seguro cuando solicitó la hipoteca y plantea la cuestión. Una pregunta que no parece sencilla de responder porque no supieron contestarle, y en la sucursal optaron por consultar con el departamento de seguros de la entidad.

 

Correr en una carrera popular o ir en bicicleta puede ser considerado deporte de riesgo y, por tanto, no estar cubierto...

 

A los pocos días llega la respuesta: el seguro de vida no cubre al asegurado si le sucede algo corriendo, aunque no sea una competición profesional sino una carrera popular. Tampoco cubre si la carrera es de bicicleta. La compañía estima que son deportes de riesgo.

Por eso hay que leerse bien las condiciones del seguro antes de firmarlo. Muchas compañías sí cubren las lesiones en la práctica de deportes, siempre que no sea profesional y entrañe riesgos, como el esquí, por ejemplo,

 


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