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Control alcoholemia

Increíble, pero cierto: el 30% de los conductores españoles cree que se puede burlar un control de alcoholemia con trucos como beber café, chupar granos de café, masticar chicle, comer caramelos, beber agua, o hacer ejercicio. Algunos Incluso prueban barbaridades como masticar césped, lamer la batería del móvil, chupar monedas de cobre o poner la lengua en el paladar. Desde luego, hay gente para todo...

 

Un 10% de los conductores reconoce que ha utilizado alguna de estas tretas: el 3% esperar; el 1%, dormir; otro 1%, beber agua o tomar hielo; un 1%, beber o chupar granos de café; el 1%, tomar Almax o medicamentos antiácidos similares; y un 0,5%, tomar pasta de dientes. Todo para que no pite el chivato de que se conduce con una (o varias) copas de más.

 

Lo dice un estudio realizado por Línea Directa Aseguradora en colaboración con Fesvial sobre “Mitos y falsas creencias sobre los controles de alcoholemia”. Pero prácticas tan sorprendentes son confirmadas por miembros de la Guardia Civil, que aseguran haber visto “de todo” entre la primera prueba de alcoholemia y la segunda, que se produce 10 minutos después, con un aparato mucho más preciso.

 

El asunto sería para tomárselo a broma si no fuera porque el alcohol multiplica por nueve el riesgo de sufrir o provocar un accidente cuando se conduce bajo sus efectos. No podemos olvidar que el alcohol es el culpable de 6.750 muertes en accidentes de tráfico cada año en la Unión Europea. Un tercio de los conductores fallecidos en las carreteras españolas en 2012 habían consumido alcohol, y el 70% de ellos presentaba una tasa superior a 0,6 mg/l, que es precisamente el límite que considera delito contra la seguridad vial aunque no se haya producido un accidente. Y porque, mientras el número de fallecidos por accidentes de tráfico se reduce año tras año, el porcentaje de conductores que mueren con demasiado alcohol en la sangre sigue disparándose: 4,1 puntos entre 2008 y 2012.

 

Varón joven, el más propenso a los mitos

 

El 44% de los españoles ha oído hablar de estos trucos. El 9% aprueba su utilización para burlar los controles. El conductor varón, con edades que van desde los 18 años hasta los 29, es el más propenso a aceptar esas creencias. Además, son los que más utilizan Whatsapp, Internet o las redes sociales para evitar los controles de alcoholemia, y también los que más reconocen conducir bajo los efectos del alcohol.

 

El 35% de los conductores pone en duda la efectividad de los controles de alcoholemia. El 47% piensa que se hacen demasiados. Y el 66% considera que tienen un fin recaudatorio. Los conductores de entre 30 años y 39, que precisamente son los que mayor índice de mortalidad presentan en accidentes de tráfico causados por el alcohol, son los que más ponen el acento en esa finalidad recaudatoria de los controles.

 


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