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Ahorros

Las apariencias engañan, pero un seguro nunca es un lujo si responde a tus necesidades reales. Es verdad que, en estos momentos de crisis y de pérdida de poder adquisitivo, hay que sacar dinero de debajo de las piedras y ahorrar todo lo que se pueda, pero te equivocarás si metes la tijera en los seguros sin analizar primero si cubren adecuadamente todas las situaciones de riesgo. Más claro: el seguro no es un gasto, es una inversión.

 

Las estadísticas muestran que, como en otros sectores, los españoles han recortado la cantidad de dinero que destinan a los seguros. Tiene su explicación: el encarecimiento de la vida (diga lo que diga el Índice de Precios al Consumo, el IPC); la congelación, cuando no la bajada, de sueldo; la eliminación de pagas extraordinarias; el menor uso del automóvil (que invita a pensar en que el seguro ya no es tan imprescindible). La consecuencia es que, entre los gastos a los que tenemos que hacer frente los ciudadanos, uno de los que más se resienten son los seguros.

Hay bastantes españoles (sólo un dato: el número de automóviles que circula por las carreteras y calles españolas sin seguro se ha disparado desde el inicio de la crisis) que han metido la tijera en el seguro hasta el fondo. Para ahorrar, han cancelado algunas de sus pólizas, lo que es un gran error.

 

 

Índice. Directo a lo que te interesa:

  1. Dar de baja el seguro no es una decisión acertada
  2. Vida: Revisar las coberturas puede salir rentable
  3. Hogar: Cuidado con los extras
  4. Adaptar la póliza a la antigüedad y al valor del vehículo
  5. Con la salud no se juega, pero se puede ahorrar
  6. Analizar si el fraccionamiento del pago de la prima sale más barato
  7. Las comparaciones siempre son rentables

 

Dar de baja el seguro para ahorrar no es una opción

 

Las personas que han optado por circular sin seguro se equivocan. Dar de baja al seguro no es una opción, no es una buena decisión y no sólo porque la Ley obligue a que "todo propietario de vehículos a motor que tenga su estacionamiento habitual en España vendrá obligado a suscribir un contrato de seguro por cada vehículo de que sea titular que cubra, hasta la cuantía de los límites del aseguramiento obligatorio, la responsabilidad civil” o a que cada vivienda esté protegida contra incendios.

 

Conducir sin seguro nunca puede ser una opción porque esto tiene consecuencias penales en caso de accidente grave.

 

Es verdad que, quitando esos dos casos, el seguro no es obligatorio en España, pero el coste de no tener seguro es muchísimo mayor que el ahorro que puedas conseguir. Por tanto, conducir sin seguro nunca puede ser una opción, porque tiene consecuencias penales en caso de accidente grave, y porque no te puedes quedar sin coberturas ante cualquier eventualidad. Tampoco lo es dejar la vivienda sin protección, por las mismas razones.

No es acertado tampoco cancelar un seguro de Vida que llevas años renovando, porque dejas a tu familia sin una protección por si a ti te pasa algo. Más opinable puede ser sustituir el seguro de Salud por la Seguridad Social, aunque no parece una buena decisión ante el deterioro de la sanidad pública.

Así que hay que encontrar formas de conseguir el seguro más barato sin perder las coberturas básicas. Y estas fórmulas las vamos a analizar por ramos o tipos de seguros, porque no son las mismas para cada uno de ellos.

 

Seguro de vida: revisar las coberturas puede ser rentable

 

La forma más sencilla de abaratar el seguro de Vida es revisar minuciosamente las coberturas de la póliza: incapacidad laboral permanente o total, invalidez, entre otras. La clave está en que se ajusten a lo que verdaderamente necesitas en este momento, en tu situación actual. Si no se ajustan a tus necesidades reales, el ahorro está en eliminar prestaciones que no vas a requerir o que, en la situación actual, son un auténtico lujo. El resultado de esta revisión puede ser que estás protegido por mucho más dinero que el que buscamos cubrir con un seguro de Vida. Y ahí vas a lograr un ahorro más que considerable.

 

Familia

 

También debes mirar si las coberturas de tu seguro de Vida no están ya contempladas en otras pólizas, como el plan de Jubilación. El pago mediante tarjeta de crédito de billetes de avión, por ejemplo, incorpora un seguro de Vida en muchas entidades. Algunas tarjetas de crédito ya cubren esos riesgos.

Pero no sólo se logra ahorro revisando y ajustando las coberturas a las necesidades reales, o eliminando la duplicidad de éstas en distintos productos aseguradores o financieros. También hay que negociar con la compañía de seguros o, en su caso, con la entidad financiera, una revalorización anual de la póliza de Vida más adecuada a los tiempos que corren porque esa revalorización anual, que en muchos seguros de Vida es automática, supone un encarecimiento de la póliza.

 

   

 

Seguro de hogar: cuidado con los extras

 

En el seguro de la vivienda, la mejor fórmula de ahorro es convertir la póliza en un Multirriesgo Hogar, con muchas coberturas a un coste razonable. Si ya lo tienes ese Multirriesgo, es esencial revisar las coberturas para comprobar que se ajustan a tus necesidades reales y a la situación actual de la vivienda.

Pero primero hay que examinar el seguro de la comunidad de vecinos, que es obligatorio, para evitar duplicidades de coberturas, para no pagar dos veces la misma protección. Ahí tienes una fuente indudable de ahorro.

 

Hay que ser realistas con el contenido y el contienente para evitar tanto el infraseguro como el excesivo aseguramiento, que además de ser muy caro es inútil.

 

Lo principal, no obstante, no es sólo evitar duplicidades de coberturas, sino ser realistas con el contenido y con el continente para evitar tanto el infraseguro, que te dejará prácticamente desprotegido ante un problema, como el excesivo aseguramiento, que además de muy caro es inútil, porque la compañía aseguradora no te va a pagar más en caso de siniestro.

Es recomendable dirigir la atención de la tijera a los extras, que hinchan el valor del contenido de la vivienda y, por tanto, el coste real del seguro. Por ejemplo, es absurdo contar en el Multirriesgo Hogar con la cobertura de ordenadores portátiles o tablet, si lo que tienes en tu casa es uno de sobremesa. O, si teniéndolos, no te compensa pagar ese plus por esa protección. O si el equipo de música es lo suficientemente viejo (aunque sea muy bueno y funcione a la perfección) como para no llamar la atención de los ladrones. O contar con una cobertura de Responsabilidad Civil por daños producidos por mascotas, si el único animal que hay en tu casa es de peluche. Es absurdo pagar por algo que nunca vas a necesitar.

Una opción es elegir un seguro Multirriesgo Hogar modular o que tenga fórmulas flexibles, de forma que solamente pagues por las coberturas que realmente necesites y utilices.

Una forma de ahorro adicional es aplicar medidas de seguridad a la vivienda para reducir cl riesgo de robo y, por tanto, rebajar el coste de la póliza.

 

   

 

Seguro de coche: adapta la póliza a la antigüedad y al valor del vehículo

 

En el seguro del coche (o de cualquier otro vehículo), una fórmula para ahorrar es adecuar la póliza a la antigüedad y el valor del coche. Pero también hay otras opciones, como la franquicia o bajar un peldaño de protección, porque no siempre ni en todos los casos sale rentable contratar un Todo Riesgo.

Aquí tienes que aprovechar la feroz competencia desatada entre las compañías de seguros para captar clientes y retener a los actuales, y compensar la fuerte caída del negocio por el descenso espectacular en la compra de automóviles nuevos y en las matriculaciones, y por el trasvase de pólizas más caras a otras más baratas.

Posiblemente uno de los errores más comunes a la hora de contratar un seguro para el coche es el exceso de coberturas, porque precisamente esa decisión es la que encarece notablemente la póliza. Este error es todavía más incompresible cuando las compañías de seguros han avanzado mucho en la modulación y en la personalización de su oferta.

Obviamente, cuantas menos coberturas, el precio del seguro del coche se abarata. Pero ahí está siempre el riesgo de infraseguro. Y la certeza de que, en caso de siniestro, la indemnización va a ser mucho menor. Pero hay que utilizar la lógica: si tienes garaje, el riesgo de que te rompan las lunas para robar el coche es prácticamente nulo. Así que si necesitas ahorrar, contrata sólo las coberturas que realmente vas a necesitar.

 

Línea Directa

 

Si tienes contratada una póliza a Todo Riesgo, una de las fórmulas más directas para rebajar su prima es contratar una franquicia. Con esta modalidad, que cada vez se impone más en el seguro de coches, el asegurado se hace cargo de una parte de los gastos que provoque un siniestro. Para los buenos conductores, que nunca tienen siniestros, o para aquellos que utilizan poco el coche, es una opción para reduce considerablemente el coste del seguro.

Pero quizás la mejor forma de ahorrar sea siendo un buen conductor. Cada vez más, las compañías de seguros premian a los buenos conductores. Ahí está la iniciativa de Línea Directa de ofrecer el mejor precio de renovación a sus clientes que hayan conseguido mantener el carnet de conducir sin pérdida de puntos. O los sistemas de pago por uso o como conduzco puestos en marcha por Mapfre o Generali.

Lo más rentable es adecuar el seguro a la antigüedad del coche, que es la que va a determinar su valor. Si tu vehículo tiene hasta cuatro años de antigüedad tener un seguro a Todo Riesgo es una decisión correcta, pero a partir del quinto año es más interesante una póliza a Terceros con lunas, robo e incendio. Y si supera los siete años, puede ser suficiente contratar un seguro básico a Terceros con lunas.

 

   

 

Con la salud no se juega, pero en el seguro se puede ahorrar

 

En el seguro de Salud también se puede ahorrar. ¿Cómo? Analizando las coberturas, viendo si es más barato un cuadro médico cerrado que la libre elección, quitando servicios que no utilizamos, planteándose si merece la pena pagar más por los escasos viajes que hacemos al extranjero.

El coste de la póliza puede variar mucho si contratas un seguro con cuadro médico cerrado a otro que te permite elegir cualquier doctor. También varía mucho el precio si tienen coberturas complementarias como la odontología o la psicología, pero también si existe prestación médica en el extranjero. Este aspecto puede encarecer mucho el precio del seguro y, si no te desplazas fuera de España con frecuencia, la opción más rentable es contratar una póliza de asistencia en viaje que cubra gastos médicos, y dejar esa cobertura fuera de la de Salud.

 

Hay que analizar si tu póliza contempla el copago, si las consultas o pruebas a las que tendrás que someterte supondrían un coste adicional

 

Hay que analizar si la póliza contempla el copago, si las consultas o pruebas a las que tengas que someterte supondrán un coste adicional. Y los límites económicos fijados, ya que, si el coste de un tratamiento supera el límite que figura en el contrato, tendrás que pagar la diferencia.

Y las exclusiones, la letra pequeña de los seguros de Salud. Suelen quedar fuera prestaciones como tratamientos de enfermedades crónicas, cirugía estética, accidentes laborales o tratamientos derivados de drogadicción o alcoholismo. O si se incluyen, hay que pagar mucho más. Algunas compañías de seguros no admiten a personas con determinadas patologías o mayores de 60 años o 65 años. Otras sí, pero a un coste que no compensa.

También debe tenerse en cuenta el período de carencia. Todos los seguros establecen un plazo de tiempo que debe transcurrir desde que entra en vigor la póliza contratada hasta que el servicio se hace realmente efectivo. Algunas coberturas cuentan con periodos de carencia de hasta un año, como es el caso de la ortodoncia o el embarazo. Por ejemplo, si una mujer contrata un seguro de Salud estando embarazada, la póliza no cubrirá las pruebas relacionadas con el embarazo ni tampoco tendrá acceso a la asistencia privada durante el parto.

 

   

 

Analiza si el fraccionamiento del pago de la prima sale más barato

 

La posibilidad de fraccionamiento del pago de la prima está extendiéndose entre las compañías de seguros, que han descubierto que es una forma de hacer más digerible al cliente el coste de la póliza. Pero siempre hay que hacer números, para que el coste final del seguro no sea mayor que si pagas de golpe.

 

Las comparaciones siempre son rentables

 

Las comparaciones nunca son odiosas, al menos en seguros. Y también en muchos aspectos de la vida. Las ofertas y promociones pueden ser muy atractivas, pero debes mirarlas con lupa, no sea que un precio muy bajo el primer año esconda luego tarifas mucho más elevadas en las renovaciones siguientes.

Un comparador como acierto.com te ayuda a encontrar los mejores productos, los más adecuados para ti. Te ofrece información para comparar tu póliza actual con lo que ofrecen otras compañías. Y tomar la mejor decisión en función de la relación calidad/precio. Y podrás ir por la vida asegurado adecuadamente sin que eso suponga una carga insoportable para tu cuenta corriente.

 

Comparador

 


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