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Seguro de vida ahorro

El final de la guerra del pasivo desatada por los bancos para captar el ahorro de los españoles, propiciado por la penalización del Banco de España a las entidades excesivamente agresivas en precio, y el prolongado período de tipos de interés bajos, ha reducido notablemente la rentabilidad de los depósitos y otras imposiciones a plazo fijo. Y también ha provocado que los ahorradores se fijen más en otras alternativas, como los seguros de Vida Ahorro.

 

Los atractivos rendimientos de estas pólizas y su elevada seguridad, aunque no cuenten con la protección del Fondo de Garantía de Depósitos, justifican las crecientes inversiones de los españoles en los seguros de Vida Ahorro y el trasvase de dinero procedente de los menguantes depósitos.

 

Indice. Directo a lo que te interesa:

  1. Rentas vitalicias o temporales
  2. PIAS y PPA, con ventajas fiscales
  3. El interés técnico no es igual que la TAE
  4. Ofertas para todos los gustos
  5. ¿Qué contrato? ¿Un depósito, un fondos de inversión o un seguro de ahorro?

 

Las pólizas de Vida Ahorro son contratos en los que la compañía ofrece una rentabilidad, normalmente garantizada, a cambio de la prima pagada. Se trata de seguros a largo plazo que no gozan de deducción fiscal alguna, con la excepción de los Planes de Previsión Asegurados (PPA) y los Planes de Individuales de ahorro sistemático (PIAS).

El concepto más importante a tener en cuenta son las provisiones técnicas o matemáticas. El seguro de Vida genera unas provisiones que en la jerga del sector se denominan "de balance" porque, póliza a póliza, se integran y contabilizan individualmente en el balance del asegurador de modo totalmente independiente, segregado, de su propio activo. Para que el dinero de los asegurados no se pueda mezclar en ningún caso con los de la aseguradora

Esto supone una garantía para el dinero del cliente, ya que la aseguradora solamente puede invertirlo, pero no utilizarlo para otros fines, porque no es suyo. Y tampoco puede invertirlo donde quiera. Cada año la Dirección General de Seguros fija un interés técnico y un catálogo de activos válidos (afectos, en la jerga del sector) para la inversión de las provisiones matemáticas. Eso explica por qué la crisis financiera internacional no ha contaminado con activos tóxicos a las aseguradoras.

La única excepción a esta norma se produce cuando el dinero del cliente se coloca en activos que por sí mismos garanticen una rentabilidad dada en el plazo convenido. Por ejemplo, un fondo de inversión garantizada o un depósito.

 

Rentas vitalicias o temporales

 

Los seguros de Rentas permiten constituir un capital que en el futuro se irá cobrando en forma de renta temporal (plazo determinado) o vitalicia. Una renta vitalicia es un pago periódico, normalmente mensual, durante toda la vida de una persona. La renta la paga un fondo de pensiones, una mutualidad o una aseguradora con cargo a las aportaciones de capital llevadas a cabo por el particular, que habitualmente se realizan en forma de prima única. El importe de los pagos (que se prolongarán durante la vida del asegurado) depende de los tipos de interés, la edad, el sexo; de si, en caso de fallecimiento anticipado, los herederos recuperarán una mayor o menor parte del ahorro acumulado, de si cobrarán o no rentas también ellos.

Una renta temporal es igualmente un pago periódico (en función igualmente de los parámetros anteriores), normalmente también mensual, durante un determinado periodo de tiempo. Este plazo se puede establecer desde 5 hasta 15 años.

Ambos tipos de rentas pueden ser, a su vez, inmediatas (se empieza a cobrar al mes siguiente de llevada a cabo la aportación) o diferidas (pasa un tiempo hasta que se inicia el cobro de las rentas).

El seguro de Rentas Vitalicias es el más habitual entre la oferta de Vida Ahorro. Uno de sus principales atractivos es que, a partir de los 60 años, una parte creciente de los rendimientos dejan de considerarse rendimientos del capital mobiliario, por lo que es un producto muy recomendable para personas mayores que busquen una renta periódica tras la jubilación y con el mejor tratamiento fiscal posible.

Se contrata al mismo tiempo la cobertura por fallecimiento, para que los beneficiarios reciban la prima única aportada en su momento (o un porcentaje mayor o menor, según la póliza).

La tributación en el momento del fallecimiento del titular es en base al Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

Un aspecto importante es que hay que seleccionar los beneficiarios con claridad, ya que no tienen por qué ser los herederos legales. Si no se especifica nada en el contrato, la póliza no sigue el testamento del fallecido sino un orden descendente que va desde el cónyuge, los descendientes vivos, los ascendientes supervivientes y los herederos legales.

Otra modalidad es la Renta Temporal. Se trata de una modalidad de seguro de Vida Ahorro tiene un funcionamiento muy parecido a los fondos de inversión. Se trata de los ‘unit link’, cuya rentabilidad no puede estar garantizada ni se aplica el interés técnico, ya que está vinculada a una cesta de activos o de fondos de inversión. En este producto, la aseguradora no garantiza ni el capital aportado, ni existe una rentabilidad mínima, por lo que el cliente asume el riesgo (como lo haría si invirtiera en un fondo). Es el cliente el que selecciona el perfil de riesgo de las inversiones, con la ventaja de que puede pasar de uno a otro (más o menos conservador o arriesgado) sin coste alguno (tampoco fiscal) en función de la evolución de los mercados.

 

PIAS y PPA, con ventajas fiscales

 

Los PIAS son seguros que solamente pueden contratar los particulares. Están a caballo entre los Planes de Pensiones individuales garantizados y las pólizas de Vida. Su principal atractivo es la fiscalidad que se aplica a las ganancias obtenidas si se cobran, en su momento, como renta vitalicia. Los mayores de 70 años son los más beneficiados ya que solo deben integrar como rendimiento el 8% de la renta que cobran, tributando únicamente por el 1,52% del importe mensual que reciben. Los que tengan entre 66 años y 69 años integran como rendimiento el 20%, tributando el 3,8% de lo recibido.

Pero estas ventajas se aplican exclusivamente cuando el producto tenga una vida mínima de diez años, ya que si el ahorro se recupera antes, o no se cobra en forma de renta vitalicia, pierde estos incentivos fiscales.

La aportación anual máxima a un PIAS está fijada en 8.000 euros, y el importe acumulado no puede superar los 240.000 euros por contribuyente.

 

Los PIAS son productos a caballo entre los Planes de Pensiones individuales garantizados y las pólizas de Vida cuyo principal atractivo es la fiscalidad

 

Los PPA son seguros que funcionan de una forma muy similares a los Planes de Pensiones individuales garantizadosy solamente se pueden cobrar cuando se produce la jubilación. Además, el patrimonio colocado en cada uno de estos productos puede movilizarse entre ambos sin ningún coste fiscal. Sus límites anuales de aportaciones son los mismos: 10.000 euros (12.500 para los mayores de 50 años). Las aportaciones reducen la base imponible del contribuyente en el IRPF, lo que supone un ahorro de entre el 24% y el 56%% de estos ingresos para el partícipe, según cual sea el tipo marginal de cada contribuyente.

 

El interés técnico no es igual que la TAE

 

Las comparaciones nunca son odiosas, pero no es correcto comparar la tasa anual equivalente (TAE) de un depósito con el interés técnico de un seguro de Vida Ahorro. Ese interés técnico es bruto antes de gastos, entre los que se incluye la prima del seguro de Vida que lleva aparejado el producto. Estos gastos que hay que deducir de la rentabilidad suelen ascender al 1%.

Huya como de la peste de cualquier intento de deslumbrante con porcentajes de interés técnico, de intentos de equiparar éste con la TAE o el TIR (tasa interna de rentabilidad), más utilizada para las inversiones en renta fija.

Tenga muy en cuenta que el interés técnico es un cálculo más actuarial (de gestión de las inversiones de las aseguradoras) que financiero.

El interés técnico no supone una rentabilidad garantizada, ni siquiera estimada, porque no es su función. Además, el interés técnico no incluye la participación en los beneficios que la aseguradora obtiene con la inversión del dinero de sus clientes.

 

Ofertas para todos los gustos

 

El Plan Ahorro Garantía de Mutua Madrileña garantiza el 100% del capital y ofrece una rentabilidad fija del 2,5% más una participación en los beneficios que genere la cartera de inversiones ligada al seguro.

Mapfre ofrece Garantía 18, con un plazo de duración de cinco años y con un interés mínimo anual 3,36% y el 3,44%, en función de la edad. La rentabilidad mínima acumulada que el asegurado tiene garantizada al cabo de los cinco años supera el 18% y, además, presenta ventanas trimestrales de liquidez.

También Confianza 3,5%, a cinco años. Tras el primer año de inversión (octubre de 2014), el cliente recibe la mitad de su aportación inicial con una rentabilidad garantizada del 3,5%. La otra mitad de la inversión permanecerá hasta el final del periodo y vinculará su rentabilidad a la apreciación del dólar frente al euro en octubre de 2018, recibiendo en ese momento el 100% de dicha revalorización. En caso contrario, el cliente recibirá el total de esta segunda mitad de la inversión. El producto incorpora un seguro de Vida con un capital establecido para el beneficiario designado en caso de fallecimiento del titular.

AXA tiene PIAS Rendimiento, bajo un modelo de gestión unit linked. Se trata de un seguro de Vida donde las aportaciones quedan vinculadas a una opción de inversión que selecciona el cliente: fondos de inversión flexibles, en los que el gestor puede aumentar o reducir la exposición del fondo a activos de riesgo y a determinadas zonas geográficas según las condiciones y perspectivas de los mercados, minimizando los impactos en situaciones adversas; altamente diversificados, tanto por tipos de activo como por zonas geográficas; y perfilados, según el perfil de riesgo, desde el 7,48% de rentabilidad para el equilibrado y el 14,75% del agresivo. Se trata de un plan de inversión con aportaciones periódicas (desde 80 euros al mes).

 

¿Qué contrato? ¿Un depósito, un fondos de inversión o un seguro de ahorro?

 

Ventajas de los seguros de ahorro

- Incorpora un seguro de Vida que cubre el fallecimiento del titular, pero su verdadero objetivo es canalizar una inversión.

- La rentabilidad puede ser fija o variable, se suele revisar periódicamente, con independencia de la duración del producto.

- Algunos tienen duración indefinida

- Aunque tienen un horizonte de inversión a largo plazo, que es cuando las rentabilidades son más elevadas, también se pueden plantear como operaciones a corto plazo, en función de las necesidades del cliente.

- Suelen aplicarse penalizaciones para el rescate del seguro antes de los 12 primeros meses.

- No están garantizados. Pero la liquidación de una aseguradora corre a cuenta del Consorcio de Compensación de Seguros, de titularidad pública.

- El interés técnico no es la rentabilidad del seguro de Vida Ahorro. Hay que restar los gastos (entre ellos el del seguro de Vida vinculado), que pueden suponer el 1%. Y sumar la participación en beneficios.

 

Ventajas de los depósitos

- Cuentan con la protección del Fondo de Garantía de Depósitos, por 100.000 euros por cliente y entidad. Cifras superiores de particulares y de pymes ocupan el último lugar en pagar la factura de la quiebra de una entidad financiera.

- Las entidades aplican una penalización sobre los intereses acumulados hasta la fecha si la retirada del capital (o rescate) se produce antes de un plazo determinado, que suele rondar los 12 meses.

- Garantizan generalmente el capital invertido.

- En muchos casos es una rentabilidad fija, sin riesgo alguno.

 

Ventajas de los fondos de inversión

- Los más parecidos a los seguros de Vida Ahorro son los garantizados de renta fija.

- Adecuados para un perfil conservador del ahorrado.

- Su objetivo es a medio plazo (3 y 4 años), no a corto ni a largo plazo.

- Penaliza la recuperación de dinero antes del plazo de inversión mediante comisiones de reembolso, que suponen el 2%. Pero hay ventanas de liquidez.

- La política de inversión a medio plazo puede provocar que si el partícipe reembolsa antes de que venza el producto no obtenga ninguna rentabilidad por sus ahorros.

- Muchas entidades cobran también una comisión de suscripción, cercana al 2%.

- La estrategia de inversión diseñada para un plazo determinado también dificulta la aportación de capitales adicionales.

- El capital está garantizado por el emisor. Si éste quiebra, el partícipe puede llegar a perder su inversión. No existe protección del Fondo de Garantía de Depósitos.

 


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