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Ahorros

La machacona campaña de fin de año de los bancos puede hacer pensar que solamente existen los planes de pensiones para preparar la jubilación y no es cierto. Hay otros productos que son tan buenos, si no mejores. Hablamos de los seguros de Vida, los planes de previsión asegurados (PPA), los planes individuales de ahorro sistemático (PIAS) o incluso la hipoteca inversa.

 

Un dato: mientras los planes de pensiones han tenido que bajarse del listón de los ocho millones de partícipes, los PPA han más que triplicado su número de asegurados desde 2008 y ya superan los 1,3 millones.

 

Indice. Directo a lo que te interesa:

  1. Diferencias entre plan de Pensiones y seguro de vida de rentas
  2. PPA o plan de previsión asegurado
  3. Los PIAS, complementarios
  4. La opción de la Hipoteca inversa

 

Diferencias entre los planes de pensiones y el seguro de vida de rentas

 

Los planes de pensiones tienen ventajas fiscales en las aportaciones, que permiten reducir la base imponible del Impuesto sobre la Renta (IRPF) de cada año hasta 10.000 euros (12.500 euros los mayores de 50 años), pero las prestaciones tributan como rentas del trabajo.

Por su parte, los seguros de Vida de rentas (temporales o vitalicias), mucho menos conocidos que los planes de pensiones y que transforman el ahorro del asegurado en una renta, aplican el beneficio fiscal en el momento del cobro de la prestación, cuando llega la jubilación.

 

El colectivo de mayores es el que puedes sacar mayor partido a los seguros de Vida de rentas

 

Los asegurados de más edad pueden sacar el mayor partido a estos productos que transforman el ahorro en una renta, que puede ser mensual o de otra periodicidad. Si un mayor de setenta años contrata una de estas pólizas sólo tributará por el 8% de la renta que cobre, ya que el 92% queda exento. Esto supone un tipo efectivo del 1,52%.

Los seguros de renta tienen su cliente tipo en personas mayores de 50 años que dispongan de un patrimonio acumulado y quieran cobrar una renta. Lo habitual es mantener el capital aportado para que lo reciban los herederos tras el fallecimiento del asegurado, pero hay que tener en cuenta que esas cantidades tributarán en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

Este capital genera un rendimiento que cobra el rentista, que puede recibir estos importes inmediatamente después de contratar la póliza (renta inmediata) o posponerlo a un tiempo después (renta diferida). Pueden contratarse también pólizas con dos asegurados que recibirán la renta correspondiente. En caso de fallecimiento de uno de ello, el superviviente puede acumular los dos ingresos. Otra alternativa, más recomendada para quienes no tienen herederos, es consumir mediante rentas todo el capital aportado.

 

Para alcanzar una renta mensual de unos 1.000 euros es necesario una prima de 300.000 euros

 

El primer paso es pagar una prima única. Por cada 30.000 euros de primas se puede obtener una renta mensual de unos 100 euros, si se aplica una rentabilidad del 4%. Para alcanzar una renta mensual de unos 1.000 euros, por tanto, es necesario una prima de 300.000 euros.

Los dos productos tienen la desventaja de la iliquidez. Los planes de pensiones sólo se pueden rescatar en situaciones de paro prolongado, enfermedad grave y si hay amenaza de embargo sobra la vivienda hipotecada. En el caso del seguro de Rentas, el rescate antes de tiempo es posible, pero está fuertemente penalizado por las compañías aseguradoras.

 

La gran desventaja de los planes de pensiones y el seguro de vida de rentas es que no es fácil rescatar el dinero

 

La recuperación anticipada supone que la aseguradora tiene que vender las inversiones que tenía para hacer frente a los compromisos acordados en la póliza y puede ser que lo tenga que hacer con pérdidas, que se trasladan al asegurado que rescata. Además, la recuperación anticipada del capital obliga al asegurado a devolver el importe del beneficio fiscal que se haya aplicado en el seguro, lo que puede suponer un importante quebranto.

 

PPA o plan de previsión asegurado

 

Los PPA son seguros de Vida similares a los planes de pensiones. Nacieron en 2003 por la presión de las aseguradoras que reclamaron un producto propio que pudiera competir precisamente con los planes de pensiones, cuya comercialización fue acaparada por los bancos. Son seguros de vida que venden las aseguradoras a través de las redes bancarias, mediante su red de agentes y corredores.

Tienen la misma fiscalidad y liquidez condicionada que los planes de pensiones. Entonces, ¿qué diferencia al PPA de un plan de pensiones? El gran atractivo del PPA es su ausencia de riesgo. Se trata de un producto que garantiza siempre el capital aportado más una rentabilidad asegurada que las compañías fijan periódicamente en función de la situación de los mercados financieros y de sus costes.

 

Los planes de pensiones y los PPA, de alguna manera, se excluyen. La única diferencia es que en el PPA el ahorrador jamás perderá dinero

 

¿Es un PPA un plan de pensiones garantizado? No. A diferencia de los fondos de pensiones garantizados, cuya vida está fijada previamente (existe un período donde la gestora se compromete a garantizar una rentabilidad determinada, pero pasado ese plazo de tiempo el compromiso de rendimiento garantizado desaparece), la duración de los PPA se ajusta a las necesidades de cada cliente, al que acompaña desde el momento de la contratación hasta la jubilación si se desea. La normativa permite a los ahorradores hacer traspasos de patrimonio entre estos dos productos.

 

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Los clientes tienen un perfil mayoritariamente conservador. Se trata de ahorradores o de inversores que no quieren asumir riesgo alguno. Que no están dispuestos a perder un solo euro en esta inversión de cara a la jubilación. Lo que más les gusta de los PPA es que, por ley, están obligados a garantizar el capital y una rentabilidad mínima durante todo el tiempo de vida del producto. Esta rentabilidad mínima garantizada varía en función del rendimiento que las aseguradoras obtienen en sus inversiones. Cada PPA es, de alguna manera, un traje a medida del cliente que se ajusta a su horizonte temporal.

Los planes de pensiones y los PPA, de alguna manera, se excluyen: el límite de 10.000 euros en aportaciones (12.500 euros para mayores de 50 años) es conjunto; los inconvenientes de iliquidez son los mismos, y también son idénticas las ventajas fiscales. La única diferencia es que en el PPA el ahorrador jamás perderá dinero. Una opción es repartir las aportaciones entre los dos productos, en función del riesgo que se quiera asumir y de lo cerca que esté el momento de la jubilación.

 

Los PIAS, complementarios

 

Si planes de pensiones y PPA suman, no sucede lo mismo con los planes individuales de ahorro sistemático (PIAS). El ahorrador puede realizar aportaciones periódicas (mensuales, trimestrales, anuales) o extraordinarias hasta 8.000 euros al año, con un tope de 240.000 euros por contribuyente. Estos límites son independientes de los topes de aportaciones establecidos para los planes de pensiones y PPA. Aquí el dinero acumulado se cobra, por exigencia legal, mediante una renta vitalicia, con las ya comentadas ventajas fiscales.

 

Los PIAS son el complemento ideal al plan de pensiones o al PPA

 

Este instrumento es muy recomendable como complemento al plan de pensiones o al PPA. Incluso puede servir para superar los topes de desgravación fiscal y de aportaciones de estos dos productos.

Otras características de los PIAS: por su propia naturaleza como seguro de vida, ofrecen un capital en caso de fallecimiento del tomador del seguro, ofrecen una rentabilidad cercana a la deuda pública, ya que el dinero se suele invertir ahí, y no están ligados a la jubilación, lo que supone que se puede rescatar el dinero antes, aunque lo ideal es dejarlo al menos una década para no perder las ventajas fiscales.

 

La opción de la Hipoteca inversa

 

La hipoteca inversa es un producto poco conocido que permite poner el valor la vivienda en propiedad y garantizarse una renta vitalicia que se materializa a través de un préstamo hipotecario. El ahorrador, mayor de 65 años o dependiente, pone su vivienda como garantía a un banco a cambio de recibir una renta de por vida. Esta renta dependerá del valor de la vivienda y de la edad del propietario. Lo habitual es que se permita el uso y disfrute de la vivienda hasta la muerte del titular.

 

La hipoteca inversa supone que una persona mayor o dependiente pone su casa disposición del banco a cabmio de una renta de por vida

 

A diferencia de otras hipotecas, el titular de la vivienda no tiene que devolver el préstamo. Serán sus herederos los encargados de liquidar la deuda con la entidad financiera en el momento del fallecimiento de éste. Éstos tendrán hasta un año de plazo para decidir si venden la vivienda, pagan la deuda con el banco y se quedan con la diferencia; suscribir una nueva hipoteca, o simplemente pueden liquidar la deuda con su propio dinero y quedarse con la vivienda. En el caso de que los herederos no quieran o puedan cancelar el crédito hipotecario, la entidad podrá ejecutar la hipoteca y resarcirse con los bienes de la herencia sin afectar al patrimonio personal de los herederos.

 


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