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Carrito de supermercado

Con las prisas y las tarjetas de crédito cada vez es más normal pagar la compra en el supermercado y no revisar el tique. Este gesto cotidiano va en contra de nuestro ahorro ya que según un estudio de la Federación de Usuarios Consumidores Independientes, (FUCI), podemos ahorrar una media de 10 euros mensuales, que nos cobran por errores en los folletos publicitarios, las promociones o el etiquetado del producto en tienda.

 

Para realizar este estudio, FUCI realizó un muestreo en más de 100 supermercados e hipermercados durante un mes y llegó a la conclusión de que en un 15% de los casos, no se reflejaban correctamente las ofertas que se ofrecían a los consumidores con lo que el importe total a pagar era superior a lo que hubiera correspondido si se hubiera marcado el precio anunciado.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el gasto medio por hogar en alimentos en la cesta de la compra asciende a 4.225 euros al año. El 40% de los artículos que compran los consumidores son en oferta (1.690€ de artículos con descuento). Por ello podemos concluir que el 15%, es decir, 253 euros de esos 1.690 figuran como erróneos en los tiques de compra. Esto puede suponernos –ya que el descuento medio de las ofertas es del 45%- un ahorro medio anual de unos 114 euros, es decir, unos 10 euros al mes.

Además, FUCI asegura que sólo el 10 % de los consumidores repasan la factura para comprobar que sea correcta. Como hemos visto este simple gesto puede ayudarnos a ahorrar. En ocasiones, han podido pasar el código de barras de algún producto por duplicado, un simple error humano que engorda nuestras facturas.

Debes saber que si el precio de etiquetado no coincide con el que aparece en tu tique, el supermercado debe devolverte la diferencia. En el caso de los folletos, si no hay ningún cartel a la vista en el establecimiento corrigiendo algún posible error de imprenta del folleto en vigor, deben cobrarte los precios que aparezcan en él.

 

Cuidado con las ofertas gancho

 

Desde FUCI advierten que no nos dejemos atrapar por las ofertas gancho, cuando se ofrece un producto a precio muy bajo y cuando llegamos al establecimiento ya no está a la venta.

Algunas veces, las ofertas se limitan a un número de unidades determinado o al recurrente "hasta final de existencias", por lo que se recomienda que antes de desplazarse a la superficie analicen bien si la limitación de los productos en oferta realmente merece la pena por el número ofertado.Los supermercados deben concretar qué número de existencias pondrán a la venta.

Y los consumidores deben saber que en caso de que la oferta no tenga ninguna limitación de existencias, si va al establecimiento y la encuentra agotada estaría en todo su derecho de hacer una reserva al precio marcado por dicha oferta ya que, en tiempo, está adquiriendo la oferta que el establecimiento nos hace.

 


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