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Tarjetas a mano

Ahorrar usando tarjetas de crédito. Parece una contradicción en sí misma, sin embargo no tiene por qué ser así. El uso de las tarjetas de crédito en lugar del dinero en efectivo como forma de pago acarrea una serie de ventajas e inconvenientes a la hora de ahorrar. Con solo seguir unos cuantos consejos, se puede lograr minimizar los malos hábitos que provocan que despilfarremos usando las tarjetas de créditos y al mismo tiempo potenciar todos los descuentos que podemos disfrutar por usar el dinero de plástico.

 

Antes de nada conviene tener claro qué es una tarjeta de crédito. Básicamente consiste en una línea de crédito aprobada por el banco, es decir, no es un mero medio de pago, es además una línea de financiación. Esto supone que permite comprar aun sin disponer del dinero en tu cuenta ya que el pago se aplaza hasta la fecha de liquidación. Por supuesto, al llegar esa fecha hay que saldar la deuda. Si no, se activarán los intereses, que pueden suponer entre un 18% y un 25%. 

La tarjeta de crédito se puede entender como un préstamo de carácter mensual. Mientras ingreses dinero en la cuenta no habrá problemas pero si caes en números rojos, los costes se dispararán. A esto se le suman las cuotas de mantenimiento o de emisión de la tarjeta. Teniendo en cuentas estas características, el primer consejo para poder ahorrar con una tarjeta de crédito es tener en cuenta sus desventajas y gestionarlas. Con la tarjeta de débito, en cambio, las operaciones que se hagan con ella van a cargo de la cuenta corriente que se tenga en el banco, propiciando así un control más riguroso del presupuesto.

 

Ventajas y desventajas del pago con tarjeta de crédito 

 

Las principales ventajas de utilizar las tarjetas de crédito son:

 

  • Las tarjetas de crédito nos proporcionan la posibilidad de disponer de un saldo mayor del que actualmente se tenga en la cuenta bancaria. Y si se devuelve el dinero en tiempo y forma, la deuda que pueda generar puede estar exenta de intereses y comisiones. 
  • Suele contar con una serie de seguros que la hacen muy atractiva (antirrobo, asistencia, accidentes, reclamaciones...)
  • Es un método de pago realmente cómodo. 
  • Se aceptan en gran cantidad de comercios de todo el planeta. Muy útiles para salir de viaje al extranjero. 
  • Muchas tarjetas incorporan ya nuevas tecnologías que permiten pagar con solo pasar la tarjeta en pequeños pagos. 
  • Muchas además conceden el derecho a sus dueños de la devolución de un dinero o descuentos, lo que unido a la falta de cuota anual, las hace muy atractivas. 

 

Las desventajas son: 

 

  • El uso habitual de las tarjetas de crédito en muchos casos acarrea comportamientos por parte del usuario que frecuentemente se traducen en una mayor facilidad para el gasto y en un menor ahorro. 
  • Al ser un medio de pago muy sencillo de usar y no ser necesario tener el dinero en la cuenta en el momento de la compra hay un alto riesgo, salvo que se tenga un poco de control, de gastar más de la cuenta. En cambio, cuando se va a comprar con dinero en efectivo y éste es limitado, la tentación de caer en este tipo de caprichos es menor. 
  • La tarjeta de crédito permite además endeudarse, algo que puede ser un arma de doble filo, pues puede servir para salir airoso de un apuro en un momento determinado, pero también de generar lo que en la práctica es un préstamo y que habrá que devolver con intereses. 
  • Es más frecuente que el banco cobre la tarjeta de crédito que la de débito. Esta última se suele ofrecer sin cuota anual con mayor facilidad. También suele conllevar cuota y comisiones más elevadas.  
  • La tarjeta de crédito es igualmente algo menos fácil de conseguir, puesto que el banco puede revisar nuestro historial y en función del tipo de cliente, concederla o no. 
  • En caso de robo o extravío, hay mayor posibilidad de los cacos hagan desaparecer más dinero de nuestra cuenta que en el caso de una tarjeta de débito. 

 

Descuentos en gasolina y carburantes

 

El uso de las tarjetas de crédito va aparejado con el de ciertas rebajas en el consumo de algunos bienes. Entre los más frecuentes se encuentran la gasolina. Una buena opción de ahorro que puede acarrear una tarjeta viene por ese lado. Entre los ejemplos más destacado de tarjetas que aportan un mayor ahorro en este concepto están:  Tarjetas de ING Direct, cuyo descuento es del  3% al repostar en Gasolineras Galp y Shell y un 3% de descuento también en cualquier tipo de compra que se haga en las estaciones de servicio de Galp; Visa Cepsa que te da hasta un 5% de descuento sobre el precio del reportaje en estaciones de servicio Cepsa y de un 1% de descuento en todos los pagos en esas estaciones no relacionados con el combustible; otro ejemplo es el de la Visa Repsol que descuenta un 2% si se reposta en una estación de servicio de Repsol, Campsa y Petronor, porcentaje que se amplía hasta el 3% si la facturación mensual con esa tarjeta supera los 400 euros mensuales; también la MasterCard Profesional Solred reduce en un 2% en precio de los combustibles siempre y cuando se reposte en cualquiera de las gasolineras estaciones de Campsa,  Petronor o Repsol.

Todas estas se tratan de ofertas en el mercado. No obstante, siempre está la posibilidad de negociar con el banco con la tarjeta y hasta es posible llegar al punto de conseguir de la entidad financiera que con tu tarjeta te hagan descuentos cercanos al 5% por repostar.

 

Descuentos en regalos y promociones de supermercados

 

Si tenemos en cuenta que los bancos buscan que los clientes usemos el mayor número de tarjetas posible y que los supermercados persiguen mayores ventas en sus establecimientos y así como fidelizar a sus clientes, la confluencia de ambos intereses da como resultado la creación de diversas tarjetas que otorgan descuentos en las compras. De esta forma, existen tarjetas llevan incorporada una línea de descuentos en grandes establecimientos y comercios. 

Rebajas que pueden alcanzar hasta el 5%, y que también se aplican en productos de la compra en principio más especializados que la compra cotidiana, tal es el caso de la ropa, hoteles, viajes y restaurantes. Al mismo tiempo es usual que haya tarjetas que al usarlas den a sus clientes importantes bonificaciones en bienes y servicios, así como del acceso a ofertas y promociones que ayuden a contener sus gastos a la par que pueden acumular puntos que podrán canjear por regalos y de la posibilidad de obtener descuentos en  centros de ocio, estaciones invernales de esquí, restaurantes etc. Estas ventajas se traducen en descuentos que oscilan, por lo general, entre el 2% y 5%.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Hay otro tipo de tarjetas con descuentos en compras, pero con un peligro oculto. Son las de la modalidad revolving, que obligan a financiar las compras y por tanto a pagar intereses. Varias entidades siguen promocionando tarjetas de este tipo. Tal es el caso del Banco Santander, con la tarjeta 123 de openbank, (1%descuento  en supermercados, 2% en grandes almacenes y el 3% en las compras en gasolineras). Pero ojo, nos encontramos con una revolving, que hace que paguemos intereses por nuestras compras. En este tipo de casos  hay que tener cuidado de si con el ánimo de querer ahorrar con nuestra tarjeta al final no nos salga el “tiro por la culata” y terminemos pagándole más al banco vía intereses que el dinero que nos ahorramos aprovechando los descuentos de la tarjeta.

 

La fidelidad como factor a favor

 

Además de las tarjetas convencionales, existen las tarjetas de descuento que ofertan desde las propias empresas para las compras específicas en sus establecimientos. Su posesión nos otorga ventajas a la hora de hacer nuestras compras habituales, bien sea vía descuentos o bien sea  por el aplazamiento del pago de intereses con las compras que hagamos. 

Entre las tarjetas de afinidad más demandadas están: la tarjeta del corte Inglés, la tarjeta Inditex, la de Cortefiel, Springfiel, Carrefour Pass, Alcampo, Makro, Tarjeta IKEA y MasterCard Expert. 

En todas estas tarjetas, el común denominador aparte del descuento en las compras y el aplazamiento del pago de intereses, están las recepciones de catálogos de las ofertas que hacen los medios, el uso gratuito del parking de los centros y descuentos en las estaciones de servicio propias de estos establecimientos.

 

Aplazamiento de intereses

 

El poder aplazar los pagos es uno de los principales atractivos que guardan las tarjetas de crédito y por la que los usuarios las demandan más, todo ello ya que no son pocas las ocasiones en que la falta de liquidez o de tener el dinero a mano se convierte en un impedimento para poder efectuar los gastos que originalmente teníamos programados en el momento oportuno. 

Sin embargo, conviene no perder de vista que uno de los principales gastos que nos puede ocasionar una tarjeta es el pago de intereses por el aplazamiento de las compras (el cual se suele hacer mediante el pago de cuotas mensuales), con lo que aquellas tarjetas en las que no se contemplen el pago de dichos intereses, suponen una enorme ventaja para el usuario.

Entre las opciones de tarjetas que cumplen con estos requisitos a plazo de un mes figuran la “Tarjeta Después” del BBVA y la Vissa Classic que dispensa el Banco Ceiss. En ambas, se da la opción de aplazar el pago hasta final de mes sin que ello acarree el cobro de intereses. 

A plazos mayores podemos encontrar tanto la tarjeta “Pago Fácil” de Bankia como la “Tarjeta Sin” del Banco Sabadell. En el caso de la primera, permite el aplazamiento de los pagos hasta dentro de tres meses sin exigir ningún interés a cambio. En el caso de la segunda, demora también los pagos de las compras hasta dentro de un trimestre para importes comprendidos entre 50 y 3.000 euros con sólo una comisión de 2,50 euros por gastos de gestión. 

Hay opciones de aplazamiento del pago sin cobrar intereses hasta dentro de 6 meses, aunque esas son una ‘rara avis’ dentro de la oferta de tarjetas, tal es el caso de la tarjeta “Punto Oro” del Banco Popular.

 

Compras en el extranjero

 

A la hora de ir al extranjero, en contra de la creencia popular, el uso de las tarjetas de crédito en lugar de llevar el dinero en efectivo puede suponer una forma de ahorro para quienes deseen pasar sus vacaciones fuera de España. Así lo atestigua un informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Entre las causas que subyacen a que esto sea así son que los tipos de cambio que aplican las tarjetas por los pagos fuera de la zona euro suelen ser más favorables que los que se aplican por el cambio de moneda. Todo esto convierte al dinero en plástico en una opción muy atractiva cuando viajamos fuera del país. Además, al llevar menos dinero en efectivo, se traduce en un menor riesgo de robo o pérdida del dinero.

En lo que sí que nos puede acarrear algún gasto el uso de tarjetas en el extranjero es en cuanto al cobro de comisiones para sacar dinero en efectivo en cajeros automáticos del extranjero y también las tasas que pueden cobrar por pagar en divisas distintas del euro. Para ahorrarnos esos costes, la clave está en identificar aquellas tarjetas que no cobren comisiones de esta naturaleza o si las cobra, sea reducida. En este caso, las opciones a tener en cuenta (entre otras) son la de EVO Banco, la tarjeta Citigold de Citibank y la Visa electrón de Banco Mediolanum.

 

Conclusiones

 

A tenor de todo lo expuesto, se observa que los términos ahorro y tarjeta de crédito no tienen por qué ser incompatibles siguiendo las cautelas necesarias en cada uno de los posibles usos y ventajas que queramos explotar del dinero electrónico. Ahora bien, gestionar estas tarjetas de crédito requiere de un alto grado de atención y de diligencia por parte del usuario para evitar descuidos o incurrir en prácticas que hagan que el ahorro buscado mediante el uso de tarjetas de crédito no termine malográndose por algún endeudamiento que no se subsane a tiempo.

 


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